El debate se enmarca en el proceso de revisión de la directiva europea de "Televisión Sin Fronteras", que pretende actualizar la normativa existente para adaptarla a las nuevas modalidades audiovisuales que ofrece Internet y los servicios por cable.

Entre otros puntos propone flexibilizar la publicidad televisiva, aunque manteniendo ciertas restricciones para impedir las pausas publicitarias ilimitadas.

El objetivo no es regular Internet ni interferir en la libertad de expresión

España comparte la opinión de que se necesita un marco regulador para los nuevos servicios audiovisuales, pero alertó contra una reglamentación excesiva que pueda afectar a la competitividad de la industria.

Añadió que España "está buscando un equilibrio" entre esos dos aspectos y que la propuesta de revisión presentada debería definir con mayor claridad "qué nuevos servicios quedarían incluidos en la directiva y cuáles no".

El objetivo de la normativa es establecer estándares mínimos comunes para todos los servicios audiovisuales, con independencia de la plataforma tecnológica utilizada para su difusión.

La comisaria europea de Sociedad de la Información, Viviane Reding, indicó que en la actualidad existen 25 sistemas diferentes, lo que impide a las empresas sacar provecho de las ventajas del mercado interior, al tener que ajustarse a normas distintas en cada Estado miembro.

En la actualidad existen 25 sistemas diferentes

Insistió en que el objetivo no es regular Internet ni interferir en la libertad de expresión, sino proteger "los valores básicos de la sociedad", manteniendo siempre un equilibrio con lo que demanda la industria.

Frente a España y el Reino Unido, que prefieren evitar un exceso de reglamentación para evitar que los proveedores de la "televisión a la carta" se instalen fuera de la UE, otros países como Francia y Bélgica son partidarios de una "fuerte intervención".