Marismas de Santoña, un paraíso de las aves migratorias

  • Miles de aves, unas 20.000, pertenecientes a medio centenar de especies, dan vida y color a las marismas.
  • Las Marismas de Santoña, Noja, Joyel y Victoria son la zona húmeda más importante para las aves acuáticas del norte de la península Ibérica.
  • Son una escala vital para las migraciones de aves en la época fría.
Las marismas son fundamentales para la migración de numerosas especies.
Las marismas son fundamentales para la migración de numerosas especies.
WIKIMEDIA/Lourdes Cardenal

Son uno de los paisajes marinos más impresionantes del litoral cantábrico. Las Marismas de Santoña, Noja, Joyel y Victoria, en Cantabria, son el conjunto de zonas húmedas más importantes para las aves acuáticas del norte de la península Ibérica, siendo fundamentales para la invernada y la migración de numerosas especies.

El territorio de las marismas, catalogado como Parque Natural, abarca el municipio de Santoña, Cicero, Escalante, Argoños, Noja, Suano y en los bordes más apartados, Laredo, Colindres y Voto.

Un laberinto de marismas

Domina la entrada de las marismas el Buciero, una isla costera unida a tierra por un tómbolo arenoso, formando de esta manera una península. Este istmo determina, por la parte del mar, el largo arenal de la playa de Berria, exactamente dos kilómetros hasta la punta de El Brusco.

Por el interior, nos encontramos con un laberinto de marismas, que componen el Parque Natural, siendo uno de los principales espacios naturales de la cornisa cantábrica. Ocupa 4.500 hectáreas de terreno y alberga un importantísimo ecosistema con abundante fauna y flora.

Se trata de una escala vital para las migraciones de aves en la época fría entre el norte de Europa y Doñana y el norte de África. La avifauna de la reserva es completamente diferente en invierno y en verano, con especies residentes y otras de paso que sólo se ven en determinadas temporadas.

Medio centenar de especies

La riqueza biológica ligada a la marisma radica en el contacto del medio terrestre con el acuático. Estas zonas constituyen fuente de alimento para muchas especies. Para otras son lugar de descanso, de residencia o de cría, escondidas entre la vegetación, a salvo de los depredadores.

Miles de aves, unas 20.000, pertenecientes a medio centenar de especies, dan vida y color a las marismas. Entre otras, garzas, ánades reales, cormoranes, garcetas, patos buceadores, chorlitos, zarapitos, carriceros, rascones, zampullines o espátulas, hacen escala en las marismas en su migración hacia el sur. Junto a ellas, viven rapaces como el halcón peregrino, el milano negro o la lechuza y las aves marinas como las gaviotas, alcas o charranes patinegros.

En esta zona es posible contemplar este humedal desde su propio interior, ya que cuenta con un servicio de visitas ornitológicas guiadas con embarcación.

Una parada en la villa

Si queda tiempo y energías, se puede visitar la propia localidad de Santoña. Es una villa marinera que se ubica a los pies del ya mencionado monte Buciero. Santoña es uno de los principales puertos pesqueros de la cornisa cantábrica.

Desde el punto de vista patrimonial, atesora notables ejemplos de arquitectura civil, así como uno de los conjuntos de infraestructuras militares más singulares de la costa cantábrica.

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