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Cabify recluta a Riberas y el fondo del ICO para completar su ronda de 100 millones

Juan de Antonio, cofundador y consejero delegado de Cabify.
Juan de Antonio, cofundador y consejero delegado de Cabify.
L.I.
Juan de Antonio, cofundador y consejero delegado de Cabify.

Una ronda de capital y deuda por fases. Cabify da entrada en el accionariado a Francisco Riberas, presidente de Gestamp y también socio relevante de Wallbox, y el fondo público del ICO Next Tech. Con ello completa una inyección que suma 100 millones de euros, al incluir el préstamo del Banco Europeo de Inversiones y el capital puesto sobre la mesa por Mutua el pasado año. La compañía, que no hace mención a la posición del gigante japonés Rakuten (su máximo accionista) en la compañía ni a si ha participado con alguna aportación, no hace pública la valoración nueva en pleno ajuste del sector.

Sin salida a bolsa y sin una gran ronda de financiación desde 2018, la compañía española de movilidad ha ido buscando vías alternativas de financiación desde entonces. En 2020, en pleno estallido de la pandemia, logró efectivo tras la venta por cerca de 50 millones de las acciones que tenía de Glovo. El año pasado recibió la entrada de Mutua, que se hizo con el 1,26% del capital. Y también sumó 40 millones de deuda del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para electrificar su flota propia de vehículos. Esta operación implicaba un compromiso por parte de la fundada por Juan de Antonio de aportar otros 42 millones de euros de fondos propios. Ahora, unos meses después llegan más movimientos.

En concreto, según ha hecho público la empresa, entran en el accionariado dos socios relevantes. Uno es Francisco Riberas, fundador y presidente de Gestamp, a través de su sociedad patrimonial Orillas Asset Management, con la que acaba de duplicar su posición en Wallbox, como avanzó La Información. El otro es el Instituto de Crédito Oficial (ICO) que entra como socio a través del fondo público Next Tech. Éste está pensado inicialmente para la entrada en fondos de inversión, aunque también contempla en su estrategia la aportación de dinero directo en startups. No se ha hecho público, pero todo apunta a que entre todos los nuevos socios sumarían más de 40 millones de euros de inversión en capital nuevo para llegar a los 100 millones junto al BEI y Mutua.

La empresa asegura que los fondos levantados irán destinados a gastos operativos en los países en los que está presente y la electrificación de la flota en España y América Latina. Defiende que el año 2022 lo ha cerrado con un incremento del 24% respecto a los niveles de 2019, cuando su plataforma transaccionó 640 millones de euros, lo que suponían algo menos de 100 millones de euros de ingresos netos tras descontar el pago a conductores. El objetivo que se ha marcado, según explica Juan de Antonio, es triplicar ese volumen en los próximos tres años (y sumar 25 ciudades entre Latam y España).

El reparto accionarial

Tras todos estos movimientos, el reparto accionarial concreto de la compañía se desconoce, pues la matriz tiene sede en Delaware (Estados Unidos). Rakuten era el dueño de más del 40% de las acciones tras las diversas rondas de hace más de un lustro. Los japoneses han mantenido sin cambio su posición e incluso han decidido en el pasado no convertir deuda (para sumar más acciones) por más de 30 millones que mantenía con la startup. El grupo tecnológico nipón no ha presentado aún cuentas en su brazo inversor Rakuten Capital, desde el que controlaba las acciones de la española. Varias fuentes del sector explican que el grupo tecnológico asiático habría analizado meses atrás la posibilidad de salir parcial o totalmente del accionariado después de más de siete años con presencia.

La entrada de Mutua se formalizó haciendo pública la valoración implícita. Cabify comunicó a toda su plantilla que esta aportación se había fijado con una ‘cotización’ muy similar a los 1.400 millones de dólares que se fijaron en el año 2018 cuando el gigante japonés Rakuten lideró una ronda de más de 160 millones de dólares (130 millones de euros al cambio de la época). En esta ocasión no se ha hecho público el ‘precio’ que se ha fijado por parte de los nuevos socios que aterrizan en la startup.

La transacción anunciada este martes se produce precisamente en un momento de ajustes de valoración relevantes en todo el sector tecnológico y también en la movilidad. Firmas como la estadounidense Lyft se han resentido en los mercados bursátiles, dejándose hasta un 75% de su capitalización en el último año. Esto ha llevado a muchas startups a llevar a cabo ampliaciones con deuda convertible, para posponer la fijación de valor unos meses más y tratar de evitar un recorte relevante.

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