Los objetos decorativos son fundamentalmente recuerdos de viajes, como los tapices de Guatemala o los carteles alemanes y polacos. (J.M.)
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Los estudiantes que comparten este piso de 190 metros cuadrados situado en el madrileño barrio de la Estrella han optado por el reciclaje y los toques étnicos para su decoración. Su reto fue el de llenar la estancia creando espacios diferenciados; eso sí, con un presupuesto muy limitado. Lo han conseguido gracias a la combinación de nuevos y viejos muebles con diferentes tapicerías y telas.
La originalidad de la zona de estar reside en la presencia de un gran mural hecho con postales dispuestas según su color. La zona del comedor está dominada por un gran espejo que cubre el frontal y dota de mayor luminosidad y sensación de profundidad a todo el salón, de unos 40 metros cuadrados.
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