El programa del jueves está compuesto por sólo ocho actuaciones frente a las más de 42 que componen el de los días posteriores. Y, sin embargo, esta primera jornada constituye una ocasión excelente para sumergirse en el festival: ningún otro día el recinto y el público –el más internacional de todas las ediciones- presentan una cara más saludable y sonrosada; las actuaciones se suceden en un mismo escenario, lo que evita las sucesivas carreras de un lado a otro; no hay aglomeraciones y entre los nombres del cartel figuran propuestas tan atractivas como Deluxe, The Tears o Underworld.
¿Alguien conoce a The Polyphonic Spree?
Sólo los afortunados que llegaron antes de las 21.30 horas al Escenario Fibstart pudieron contemplar como un flacucho Deluxe –su apariencia es aún más endeble al natural que en las fotos promocionales- desplegaba un espectáculo sorprendentemente energético. Pop bañado bien por tintes funk -¿alguien le comparó una vez con Beck?-, bien por la intensidad honesta de los cantautores, el joven Xoel López se crece en el escenario, donde su figura desgarbada se escurre con gracia.
Aunque el power pop de The Posies sonó poderoso y rotundo, y Jonathan Auer y Ken Stringfellow concluyeron su actuación con una streptease parcial que puso la guinda gamberra al evento entre numerosos gritos de “fucking mother”, nadie pudo discutir el liderazgo de la noche a unos poco conocidos The Polyphonic Spree: una veintena de iluminados texanos, ataviados con túnicas y portando todo tipo de instrumentos celestiales (arpas, violines, flautas traveseras y theremines), que proclamaron, con coreografías y coros a lo Jesucristo Superstar, un amor universal profano y locuelo.
The Tears (ex Suede), los más esperados
La actuación más esperada, no en balde Brett Anderson ha devorado el escenario del FIB en más de cinco ocasiones, constituyó también la mayor decepción. El frontman por excelencia, el sex symbol metrosexual que es Brett Anderson, sonó menos intenso, más anodino y sin la fuerza suficiente para conectar con el público de Benicassim. Los nuevos temas se mostraron desprovistos de la brillantez que exhibían los de su anterior formación, o al menos la banda se vio incapaz de transmitirla.
Underworld, los reyes del baile
Fue interpretar Born Slippy (Ia canción que les facilitó un puesto en la enciclopedia de la música electrónica universal, a partir de su inclusión en la banda sonora de la película Trainspotting) y Underworld se metió a los asistentes en el bolsillo. El ritmo imparable e mantuvo durante cerca de una hora y media, para gusto de los presentes y disgusto de los vecinos de la localidad, resignados conciliar el sueño durante cuatro días al ritmo del chunda-chunda.
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