Liderado por el investigador Stuart Brody, de la Universidad West Scotland, y realizado en colaboración con colegas belgas, el estudio se basa en un análisis del 16 estudiantes. Primero respondieron un cuestionario sobre hábitos sexuales y luego fueron grabadas en vídeo mientras se movían.
Una posible explicación sería que la anatomía predispone a las mujeres a ser capaces de tener orgasmos vaginales. Un bloque de los músculos pélvicos, por ejemplo, no sólo bloquearía estos orgasmos, sino que además afectaría a los andares, permitiendo la identificación por parte de un experto observador.
Además, señala Brody, la capacidad de tener orgasmos vaginales puede hacer que una mujer que se sienta más segura sobre su sexualidad, lo que se reflejaría entre otras cosas en la forma en que se mueve.




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