La compañia de seguridad F-Secure dijo la semana pasada que varios modelos de los pequeños discos duros portátiles Sony MicroVault, dotados con lector de huella dactilar para la identificación del usuario, crean un directorio oculto en el ordenador que puede ser aprovechado por los hackers.
Ahora Sony ha reconocido el problema mucho más rápido que entonces, aunque se ha apresurado a culpar a una empresa asociada que desarrolló el software que acompaña a estos dispositivos, según informa la BBC.
Un portavoz de la compañía citado por la misma fuente ha declarado que "aunque se han vendido pocas unidades de estos modelos", están tomándose "el asunto muy seriamente y realizando una investigación interna". "Ningún cliente nos ha informado sobre problemas hasta ahora", asegura.
La rápida reacción de Sony intenta evitar una avancha de críticas y denuncias como la que generó el caso de los CDs de 2005 . En todo caso, los investigadores dicen que el problema no es en esta ocasión tan difícil de solucionar.




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