La "procesión" va por dentro: consejos de salud para costaleros y espectadores

  • Hay que beber mucha agua en días previos y estiramientos antes de la procesión.
  • Las contracturas en el cuello son lesiones muy comunes en los costaleros.
  • Ocurren por un mal reparto de la carga y por adoptar posturas inadecuadas.
Unos costaleros ayudan a fajarse a un compañero a las puertas de la Colegiata de San Isidro, en Madrid, a la espera del inicio de la procesión de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, que se suspendió por la lluvia.
Unos costaleros ayudan a fajarse a un compañero a las puertas de la Colegiata de San Isidro, en Madrid, a la espera del inicio de la procesión de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, que se suspendió por la lluvia.
EFE/Gustavo Cuevas
Unos costaleros ayudan a fajarse a un compañero a las puertas de la Colegiata de San Isidro, en Madrid, a la espera del inicio de la procesión de Jesús del Gran Poder y María Santísima de la Esperanza Macarena, que se suspendió por la lluvia.

Aunque vaya por medio una vocación religiosa, las procesiones de Semana Santa exigen un esfuerzo físico, moderado en quienes observan y grande en los costaleros que levantan los enormes pasos. De no protegerse y prepararse pueden llegar lesiones en la espalda, las cervicales y las articulaciones.

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) propone dos medidas básicas para espectadores, costaleros y el resto de miembros cofrades de cara a evitar lesiones: el consumo abundante de agua durante los días previos y la realización de una tabla de estiramientos variada antes de las procesiones.

Beber gran cantidad de agua desde las jornadas anteriores a la celebración de la profesión en la que se va a participar ayudará a "evitar roturas fibrilares". Además, apuestan por que se realicen en los instantes previos a la salida del paso una serie de estiramientos que se centren en zonas como "el cuello, los brazos, las manos, las abdominales y las piernas".

El consejo lo comparte el costalero de la Hermandad de Los Favores de Granada, Víctor Sabater, que asegura que suele estirar las piernas. En concreto, explica que lo que más trabaja son los cuádriceps y los gemelos, ya que "es donde más fuerza se hace a la hora de levantar y arriar un paso". Para él, el calentamiento es "fundamental" porque, con él, se evita la posibilidad de sufrir "tirones y contracturas".

Sabater, que sostiene que el cometido del costalero "es un trabajo físico", indica que las procesiones suelen extenderse durante seis o siete horas, de las cuales cada miembro de una cuadrilla puede estar "entre tres y media y cuatro horas" debajo del paso. No obstante, los relevos permiten que cada uno de ellos no cargue con el peso más de una hora.

A pesar de estas recomendaciones el miembro de esta hermandad nazarí reconoce que ha sufrido lesiones durante los años que lleva participando en las procesiones. "Se me ha abierto el cuello un montón de veces, lo que puede provocar fiebre e infecciones, pero sarna con gusto no pica", expone.

Al respecto, el miembro del Grupo de Trabajo de Aparato Locomotor de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) y también costalero, el doctor Pablo Panero, señala que este cuadro de contracturas musculares se produce "por un mal reparto de la carga". Además, explica que, por culpa de ellas, se adoptan posturas inadecuadas "que añaden sobrecargas" a la lesión original.

El experto, que advierte de que el problema se agrava si el costalero sufre lesiones previas, como "hernias de disco o algún tipo de artritis", sostiene que ante estas lesiones lo indicado es "la aplicación de calor", aunque apuesta por el frío si el costalero está afectado "por un cuadro inflamatorio". De cualquier forma, recomienda la visita al fisioterapeuta, ya que es "la persona más indicada" para tratar estos problemas.

Cuidar los pies

Por último, el especialista en Podología de Quirón Sagrado Corazón, el doctor Claudio Domínguez, expone la importancia del buen cuidado de los pies, algo que aconseja también para las personas que no pertenecen a las cofradías o hermandades pero que asisten a las procesiones como espectadores.

Así, apuesta por un lavado exhaustivo de los pies "con jabón ácido y agua tibia", además de hidratarlos "con crema untuosa". También es importante "cortarse las uñas horizontalmente, utilizar calcetines que no aprieten y calzado de piel o de tejidos naturales", afirma.

Ya en la procesión, Domínguez manifiesta que se debe evitar estar de pie "en periodos prolongados de tiempo", aunque si no es posible basta con cambiar los apoyos. Por último, prohíbe que los asistentes a las procesiones se quiten los zapatos, algo que "puede desprender la piel de las ampollas".

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