Hawai trata de recuperarse del terremoto de 6,6 grados de magnitud en la escala abierta de Richter que sacudió el archipiélago, causando daños materiales y de infraestructuras considerables.
La gobernadora, Linda Lingle, ha emitido una declaración de desastre en todo el estado, a raíz de los destrozos causados por el seísmo en edificios y en carreteras de toda la isla.
Los hawaianos se despertaron a primera hora de la mañana, poco después de las 16.00 GMT, con un fuerte temblor que, según la gobernadora, llegó a tirar aparatos de televisión de sus mesas o estanterías.
El epicentro del terremoto se localizó a unos 250 kilómetros al sureste de Honolulu, la capital del estado, situada en la isla de Oahu.
El Servicio Geológico de EEUU considera que un terremoto así entra en la categoría de "fuerte".
No obstante, no se ha decretado ninguna alerta ante la posibilidad de que pueda provocar un 'tsunami' en el océano Pacífico, algo que los expertos han descartado.
Tanto el Centro Nacional de Información sobre Terremotos del Servicio Geológico, como las autoridades políticas y policiales de las islas han insistido en que no hay constancia de víctimas mortales.
Fuentes citadas por la televisión HITV precisaron que dos hospitales han confirmado haber recibido algunos heridos, pero en ningún caso de gravedad, y que varias personas se habían quedado atrapadas en ascensores.
El temblor ha provocado la evacuación de un centro hospitalario de la ciudad de Kona, en el que el temblor ocasionó el corte del suministro eléctrico y el derrumbe de los techos de las salas de emergencia.
La falta de electricidad sigue afectando a todas las islas del archipiélago, especialmente a la de Oahu.
En esa isla "va a llevar un tiempo restablecer el servicio" eléctrico porque el corte ha sido prácticamente "masivo", según un portavoz policial.
En algunos lugares ya se ha restablecido la electricidad.
Los daños afectan también a las principales carreteras, algunas de ellas cortadas debido a delizamientos de tierra, y a los aeropuertos, que inmediatamente después del seísmo, quedaron cerrados.
Según los medios de comunicación locales, el tráfico aéreo ya se ha restablecido pero sólo para los vuelos de llegada a las islas.
Las autoridades de Hawai no han dejado de hacer llamamientos a la población para que mantenga la calma y evite salir de sus hogares, hasta que se restablezca la situación.
"Si no es necesario, no salgan de casa", dijo la gobernadora en un mensaje tranquilizador, en el que precisó que todavía "se están evaluando los daños" causados por el seísmo.
Pese a los continuos llamamientos a la calma y la tranquilidad, la población no ha podido evitar ponerse nerviosa y en algunos lugares ha agotado las existencias de productos básicos en los supermercados y centros comerciales.


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