Según la ley, tras los nueve primeros meses bajo tutela de la comunidad se les concede la residencia, y la reagrupación familiar sólo puede ser efectiva si su familia o los servicios sociales del país están en condiciones de acogerlo (raras veces ocurre). El proceso debe resolverse velando por el «interés superior del menor», que debe tener voz en el caso y suele desear quedarse.
Sin garantías
Pero muchos jueces han llegado a detener repatriaciones cuando el menor se encontraba en el avión por detectar irregularidades. «No se estudian los casos individualmente, se los expulsa de forma aleatoria, a horas intempestivas y lejos de su familia», critican estas asociaciones.
Otros trámites como la residencia se ralentizan, les retienen pasaportes o los identifican como mayores de 18 para expulsarlos directamente. En 2004 se llevaron a cabo 111 repatriaciones de menores, aunque el 80% acaba volviendo a la Península, según el Defensor del Menor en Madrid, Pedro Núñez Morgades.
Entre 14 y 17 años
Suelen ser chicos de entre 14 y 17 años, la mayor parte procede de Marruecos y muchos, de familias numerosas a las que quieren ayudar desde aquí. En 2004 se realizaron 9.917 acogimientos, según los últimos datos del Ministerio de Asuntos Sociales y el Consejo de Europa. Aunque es difícil estimar el número actual de menores porque el 40% se fuga de los centros tras la primera semana de estancia, en septiembre Canarias cuidaba a 800 chavales; Andalucía, a 1.500, y Ceuta y Melilla, 100 y 340, respectivamente.
En busca del sueño español
Hassan R. marroquí, 28 años, albañil.
"Lo pasé muy mal. Llegué solo en un barco. Tenía 16 años y nada de dinero. La Policía me envió con más menores en un autobús a Huelva, donde unos amigos me acogieron 15 días. Estuve empleado más tarde en Albacete en una fábrica de ropa, pero, un día, el jefe se escapó con todo el dinero y dejó tirados a los empleados. Ya en Madrid conseguí los papeles y un trabajo de albañil. Estoy casado con una española y tengo dos hijas. Mejor no me puede ir".
Najib E. marroquí, 22 años, trabaja en la construcción.
"Entré en 2001 escondido en un barco de turistas que llegaba a Algeciras cuando tenía 17 años. No pensaba en el peligro de la repatriación, entonces no era tan continuo como ahora. He conseguido trabajo en la construcción y soy voluntario en un centro con menores inmigrantes. Vine porque me dijeron que se vivía genial, y es cierto. Ojalá consiga dinero para montar un negocio en Marruecos y, si vuelvo a España, sólo será como turista".
73 niños y adolescentes alcanzan la costa granadina en dos días
La Guardia Civil y Salvamento Marítimo interceptaron en tan sólo dos días
a 73 menores inmigrantes a bordo de pateras que trataban de alcanzar las costas de Granada. Según la Junta de Andalucía, los niños serán trasladados a un centro de acogida recién estrenado el lunes, ante la "saturación" que sufren los centros de la provincia de Granada. Varios de los adultos con los que viajaban fueron ya repatriados a Marruecos.
Además, desde la noche del pasado lunes hasta la tarde de ayer llegaron a Almería hasta 14 barcazas, con 146 inmigrantes. Todos eran de origen magrebí y entre ellos se encontraban dos mujeres. La Subdelegación de Gobierno indicó que los irregulares fueron entregados a la Policía, que ya ha iniciado los trámites pertinentes para iniciar el proceso de repatriación a sus países de origen.
Jesús Cubiles, subdirector gral. de infancia
Nació en Sevilla hace 46 años. Estudió Derecho. Afirma que su afición es su trabajo: lo que más le gusta es la infancia
"Los que vienen ya no son chicos de la calle"
El subdirector general de Infancia y Familias de Andalucía, Jesús Cubiles, que participó recientemente en unos cursos para profesionales que trabajan con menores inmigrantes, explicó a 20 minutos la dimensión de este problema.
¿Cuál es el perfil de los menores que llegan?
Ha cambiado en los últimos tiempos. Ya no son niños de la calle. Provienen de familias estructuradas que tienen algún problema económico no muy grande, puesto que con muchos problemas no podrían costearse el viaje hasta aquí. Son adolescentes entre 12 y 17 años que llegan en su mayoría desde Marruecos.
¿Siguen buscando lo mismo cuando vienen?
No. Antes usaban Andalucía como trampolín para pasar al resto de la Península y a otros países, ahora vienen para quedarse.
¿Cuál es el nivel de inserción de estos jóvenes?
El porcentaje de inserción social exitosa es enorme. De hecho, tenemos más éxito con la inserción de jóvenes inmigrantes que con los jóvenes nacionales acogidos. Los primeros son personas que tienen muy claro lo que quieren.


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