Eso está atado, pero quedan aún muchas cosas en el aire. Todavía no se sabe cuántos inmigrantes llegarán, ni cuándo ni dónde se quedarán ni qué asociaciones intervendrán ni qué situación legal se dará a los llegados.
Todo eso se cerrará este mes. En ese plazo, los Gobiernos vasco y central esperan tener firmado el protocolo de acogida. La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ya pidió ayer una «salida legalizada» para estas personas. Javier Galpasoro, presidente de CEAR Euskadi, anunció que Vitoria está negociando con Madrid actualmente este punto.
Con todo, Roberto Marro, director de Inmigración del Gobierno vasco, ya adelantó ayer que en el hipotético caso de que llegaran menores de edad, su acogida se negociaría con las diputaciones. Éste es un asunto espinoso para el Gobierno, según los colectivos de inmigrantes. La ley da una mayor cobertura legal y humanitaria a los menores.
Por su parte, ayer zarpó el barco en el que llegaron los cuatro polizones africanos sin ninguno de ellos a bordo. Los cuatro se quedaron en Euskadi. Tres de ellos tienen que esperar a que se avale su entrada por razones humanitarias.


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