El presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad se mantiene firme en su decisión de no suspender el enriquecimiento de uranio pese a la advertencia del Consejo de Seguridad de que esto puede suponerle al país sanciones diplomáticas y económicas, en el día en que vence el plazo dado por la ONU para poner fin al programa nuclear.
La nación iraní no aceptará ni por un momento el chantaje, la invasión, o la violación de sus derechos
Ahmadineyad aseguró que los enemigos del país están tratando de provocar las diferencias entre el pueblo iraní pero señaló que "están equivocados porque la nación iraní está unida".
Además, criticó directamente a la Casa Blanca por rechazar y desairar su oferta para un debate televisado con George W. Bush. "Dicen que apoyan el diálogo y el libre flujo de información. Pero cuando se propuso el debate, lo evitaron y se opusieron", acusó.
Felipe González en Irán
Precisamente para apostar por el diálogo, el ex presidente del gobierno de España Felipe González ha viajado hasta Irán para entrevistarse con Ahmadineyad.
Los dos dirigentes ha conversado en medio de la controversia internacional generada debido a al exigencia de Irán de mantener su independiencia en materia nuclear, una actitud a la que el Consejo de Seguridad de la ONU no sabe cómo responder.
Los países miembros del Consejo sabían que Irán no cumpliría la exigencia pero argumentan que antes de actuar, requieren de tiempo para evaluar el informe que emitirá el jueves el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), dependiente de la ONU.
El informe de la OIEA previsiblemente confirmará que Teherán sigue ignorando los llamamientos de la ONU para que suspenda su enriquecimiento de uranio y ofrezca más transparencia sobre su programa nuclear.
El propio presidente de turno del Consejo, el embajador de Ghana, Nana Effah-Appenteng, manifestó que "es muy probable que no pase nada", y resaltó que no se ha programado reunión alguna para debatir la cuestión en el máximo órgano de decisión de la ONU.
Los cinco grandes
Las negociaciones sobre la crisis nuclear iraní siempre son discutidas de antemano por los cinco grandes del Consejo con derecho a veto -China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia-, junto con Alemania.
Para adoptar sanciones en el Consejo, como quiere EEUU, es necesario superar las objeciones de Moscú y Pekín, que tienen poder de veto y son tradicionalmente contrarios a ese tipo de medidas.
Además, ambas capitales consideran que el programa nuclear iraní es una cuestión que incumbe sobre todo a la OIEA, y que ese organismo es el que debe emitir la última palabra.
La sensación de bloqueo que se deduce de esas divergencias en el Consejo se vieron reflejadas en una declaración del embajador británico ante la ONU, Emyr Jones Parry, quien aventuró que no se empezará a discutir una decisión hasta mediados de septiembre.
Será en esas fechas cuando los jefes de Estado y de Gobierno se encontrarán en Nueva York para participar en la apertura de la 61 sesión de la Asamblea General de la ONU.
"Esperamos que las actividades en este tema se reanuden a mediados de septiembre, cuando los Gobiernos tengan una visión más clara de cómo se debe reaccionar", señaló el diplomático británico.
Irán optimista
De todo ello ha debido tomar buena cuenta el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, quien no cree que el Consejo vaya a actuar contra Irán
Ahmadinejad alegó que su país ha presentado un plan de diálogo a la comunidad internacional que no incluye la suspensión del proceso de enriquecimiento de uranio, pero que según Teherán, abre una nueva puerta para resolver la crisis diplomáticamente.
Si las divisiones en el Consejo sobre la cuestión iraní continúan, Washington -que ya impuso sanciones unilaterales a Irán en la década de 1990-, se plantea presionar a otros países para que hagan lo mismo, aunque fuera del ámbito de la ONU.
De momento, ningún país se ha pronunciado al respecto y pocos auguran que tendrá éxito la sugerencia estadounidense de crear una coalición de aliados para imponer sanciones a Irán, al menos entre los países no occidentales.
Ante ese panorama, el portavoz del departamento de Estado de EEUU, Sean McCormack, anunció una reunión internacional de alto nivel para la próxima semana, en Berlín o en Viena, para decidir qué acciones tomar contra Teherán por el incumplimiento de las exigencias de la OIEA y el Consejo de Seguridad.
El funcionario estadounidense afirmó que habría unas sanciones iniciales, que se endurecerían gradualmente y podrían empezar por la congelación de activos financieros iraníes en el extranjero y la restricción de viajar a altos funcionarios del régimen de Teherán.
No obstante, McCormack no descartó la posibilidad de que Irán decida aceptar las demandas del Consejo lo que daría paso a que continúen las negociaciones con el régimen de los ayatolás.


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