Yo debo de ser el tonto de turno, porque en mis dos últimos curros he cobrado menos que ellas teniendo la misma categoría. No paro de oír que las mujeres cobran menos que los hombres, pero no conozco ni un solo caso y hasta que no lo conozca en persona no podré opinar de una manera objetiva. Una amiga se queja de que cobra 1.400 euros por trabajar en una entidad bancaria y de que yo cobro más. Sí, claro; trabajando de noche y restándome años de vida para ganar cuatro euros más al mes. ¡Uau! Qué feliz soy...
Kenia.
La oficina me está matando. Mi mesa está casi en la entrada de la oficina y no soy la recepcionista. Me rodean un montón de máquinas ruidosas, impresoras, destructoras, cables, enchufes, una planta, siete sillas y una mesa. Penoso, pero en casa del herrero cuchillo de palo. Rebelde.
¡Sé el primero en hacerlo!