Sin embargo, él ha mantenido la misma puesta en escena que la del resto de conciertos de su gira.
Sólo música, ningún mensaje ni consigna política, únicamente una paloma de la paz dibujada por los fuegos artificiales que cerraron la actuación de Dylan, en ese momento ya a bordo del autobús que lo esperaba tras el escenario, con el que se traslada desde la capital guipuzcoana hasta la ciudad francesa de Perpignan.
Mikel Laboa, una figura carismática entre los cantautores vascos, abrió el Concierto por la Paz, que tras Dylan y el DJ Javi P3z cerrará ya pasada la medianoche el grupo catalán Macaco.
"Maggie's farm", "Times they are a-changin" y "Down the cove" fueron los temas con los que el estadounidense comenzó su actuación, colocado en un segundo plano, de pie ante el teclado, y ataviado con el traje y sombreros negros que ha vestido en los cuatro conciertos ofrecidos en España.
Situado tras uno de los guitarristas, no cambió su posición, sólo unos paseos al fondo del escenario entre canción y canción y ningún gesto hacia el público, a excepción del saludo final de todo el grupo y de las palabras que pronunció antes de los bises para presentar a sus músicos.
Sí hubo una concesión a los organizadores del concierto: permitió difundir imágenes por dos pantallas instaladas en los laterales del escenario, a lo que se había negado inicialmente.
Ya había empezado a anochecer cuando se oyeron los primeros acordes de una casi irreconocible "Mr. Tambourine man", a la que siguieron "I'll be your baby tonight", "Tweedle doe and tweedle dum", "Don't think twice, it's all rigth" y "Summer days".
Antes, las miles de personas que prácticamente llenaban la playa y las que se encontraban en las gradas instaladas junto al Kursaal, pudieron escuchar otros temas, como "To Ramona" o "It's all rigth, Ma".
Doce canciones en total que precedieron a "Like a rolling stone" y "All along the watchtower", los dos bises que está repitiendo en la gira, y ninguna de ellas fue "Masters of war", una de las que le hubiera gustado a la organización.
El escritor Bernardo Atxaga, el pintor José Luis Zumeta o cantantes como Loquillo o Enrique Bumbury acudieron a la playa, en la que se vio también a representantes políticos, entre ellos, los socialistas Jesús Eguiguren y Gemma Zabaleta, e Iñaki Galdós, de EA, además del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, y el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma.


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