El sudeste asiático volvió a estar ayer en alerta por riesgo de tsunamis (olas gigantes).
Un fuerte terremoto, de 8,7 grados en la escala Richter, se registró al norte de la isla indonesia de Sumatra, cerca de donde tuvo su epicentro el seísmo de 9 grados que el 26 diciembre causó 300.000 muertos (la falla en ambos casos es la misma). Aunque las informaciones eran confusas, al cierre de esta edición se hablaba de más de 300 de muertos sólo en la isla de Nias y cientos de atrapados por el derrumbe de casas y postes eléctricos. La intensidad del movimiento telúrico, que volvió a sembrar el pánico en la zona, fue tal que se sintió incluso en las capitales de Tailandia, Singapur y Malasia.
Rápida actuación
A diferencia de lo ocurrido hace tres meses, ayer las autoridades locales de los países cercanos (India, Tailandia Sri Lanka...) ordenaron inmediatamente la evacuación de los miles de habitantes y turistas de las costas. El centro de advertencia de tsunamis del Pacífico alertó de que el seísmo podría generar «un tsunami muy destructivo», aunque los expertos indicaron que, aunque se podía producir un maremoto «no es previsible que sea tan destructivo como el de diciembre».
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