Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, EEUU comenzó una política antiterrorista que ha cosechado muchas críticas, entre ellas las del tratamiento que da a los detenidos en las prisiones que controla en Irak, Afganistán y en la base militar de Guantánamo (Cuba).
Bellinger agregó que la posición de EEUU en contra de la tortura "no sólo es un obligación legal" aceptada por el Gobierno del presidente George W. Bush, sino también "un imperativo moral que EEUU ha adoptado desde sus orígenes".
Cuestionario de preguntas
En la presentación del informe, que se inició hoy y debe concluir el lunes próximo, la delegación estadounidense tiene que contestar a una extensa lista de preguntas que le hizo llegar previamente el Comité, que incluye la clarificación de las condiciones de detención de las prisiones, tanto dentro del país como en las que controla en otros países.
Por su parte, el subsecretario de Estado adjunto para la Democracia, Barry Lowenkron, reconoció ser "perfectamente consciente de las innumerables acusaciones" que pesan sobre su país, pero pidió a los miembros del Comité tomarlas con distancia porque algunas han llegado al extremo "de lo absurdo".
Los abusos, como los cometidos en (la prisión iraquí de) Abu Ghraib enferman al pueblo estadounidense, como al resto del mundo. No tienen excusa y son indefendibles
Aseguró que cuando surgen ese tipo de denuncias, incluidas las que involucran a personal oficial, los casos son investigados y si se encuentran elementos suficientes dan lugar a un proceso judicial.
"Los abusos, como los cometidos en (la prisión iraquí de) Abu Ghraib enferman al pueblo estadounidense, como al resto del mundo. No tienen excusa y son indefendibles".
Hace dos años, fotografías de prisioneros iraquíes en el momento en el que eran víctimas de actos de tortura y tratos degradantes dieron la vuelta al mundo y levantaron toda una serie de dudas sobre la situación en otros centros de detención igualmente controlados por las fuerzas estadounidenses en Irak, Afganistán y en Guantánamo.
En respuesta a una de las preguntas del Comité, el subsecretario adjunto de Defensa, Charles Stimson, precisó que 120 detenidos murieron en las prisiones bajo control de su país en Afganistán e Irak, y ninguno en Guantánamo, por razones "naturales, heridas recibidas en el campo de batalla y por violencia entre prisioneros".
Indicó que sólo en 29 de esos casos "se sospecha que hubo violaciones de la ley o los reglamentos, por lo que fueron investigados y se adoptaron las medidas apropiadas".
Sobre la aplicación de la Convención de Ginebra, otro miembro de la delegación estadounidense negó que Washington haya tomado la decisión de no aplicar ese instrumento en Irak y, por el contrario, aseguró que sus fuerzas armadas tienen las órdenes de tratar en consecuencia a los detenidos en ese país.
Sin embargo, admitió que los talibanes no son considerados "prisioneros de guerra", como tampoco lo son los miembros de la organización terrorista Al Qaeda
Las ONGs tienen muchas preguntas
Las respuestas de los funcionarios estadounidenses no templarán los ánimos de ONGs como Human Rights Watch (HRW), que lamentó ayer en Ginebra que Estados Unidos no reconozca que en los centros de detención bajo su control en el extranjero se practican métodos que equivalen a la tortura.
La representante de la sección estadounidense de HRW, Jennifer Daskal, dijo en Ginebra que esa evaluación será muy importante porque "será la primera vez que se preguntará a EEUU sobre esas prácticas", que -agregó- se utilizan con los prisioneros bajo custodia militar con el fin de obtener información de ellos.
Daskal explicó que en la lista de asuntos que el Comité a pedido a las autoridades estadounidenses que aborden está el hecho de que se "después del 11 de septiembre ha habido un cambio en la política de EEUU que viola sus obligaciones" con respecto a la Convención contra la Tortura.
Asimismo, dijo que esperaba que la delegación de EEUU aclare la situación de los detenidos en la base naval de Guantánamo, "a los que se niega el acceso por parte de organizaciones internacionales para defender su causa".
"No hay ningún mecanismo administrativo o legal que pueda impedir, por ejemplo, que un detenido en Guantánamo sea transferido a un país donde podría ser torturado", recalcó.
Asimismo, lamentó que no se haya sancionado a los militares estadounidenses acusados de cometer abusos tanto en Guantánamo, como en otros centros de detención de Afganistán e Irak también controlados por EEUU.
"Menos del 10 por ciento han sido condenados por las cortes marciales", sostuvo la representante de la ONG.
También se censuran las ejecuciones
La organización denunció además la ejecución de condenas de pena de muerte en EEUU mediante prácticas "que ni un veterinario administraría a los animales".
Finalmente, Daskal criticó el hecho de que en la delegación llegada desde Washington para reunirse con los miembros del Comité de la ONU y que está integrada por 30 personas, "no haya alguien de la CIA".
No obstante, admitió que la talla de esa representación oficial y el hecho de que la integren enviados de los ministerios de Justicia, Estado, Seguridad Nacional y Defensa muestra la seriedad con la que EEUU país enfrenta este asunto".


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