Inmigrantes y delincuencia

He leído en su diario las interesantes declaraciones de Katrina Belsué, de SOS-Racismo, tan cargadas de buenas intenciones como de falta de realismo. Pretender que inmigración y delincuencia no están asociadas es un insulto a la razón. Quienes así argumentan deberían explicar cómo cuadra esa afirmación con el hecho –objetivo e incontestable– de que más del 50% de los asesinatos, las violaciones, los robos con violencia, etc., son cometidos por inmigrantes, siendo que éstos no llegan al 10% de la población.


Por supuesto, no todos los inmigrantes son delincuentes (¡faltaría más!), pero no es menos cierto que cuando vienen aquí, reproducen la «cultura» de su país. Y si vienen de un país donde las desavenencias se resuelven a cuchilladas o donde a la mujer se la trata como a un perro, pues cuando llegan, con nosotros van a hacer lo mismo. Así de sencillo. Y eso no tiene que ver con el color de la piel, sino con la cultura.


Mientras no se hable con rigor y realismo de la inmigración, no creo que entidades como SOS- Racismo ganen muchas simpatías en una sociedad cuya convivencia está amenazada por la llegada masiva y descontrolada de inmigrantes.