Bomberos ayudan a ir al colegio a un niño con parálisis

Las dimensiones del problema para Natalia y su hijo Benja son monumentales: un cuarto piso sin ascensor de altura y los 30 kilos de su hijo de peso. “No podemos salir a la calle, ni bajar ni subir. Depende todo el tiempo de mí y yo no puedo ni bajarlo ni subirlo”, se lamenta su madre. Encontró la esperanza en la energía de los bomberos de Marbella, que resultan imprescindibles para poder llevarlo al colegio cada mañana.