Fiel a su estilo, la compañía de videojuegos Nintendo, creadora de Super Mario, la Game Boy o la saga The Legend of Zelda, vuelve a desentenderse de las preocupaciones de la competencia –potencia gráfica, posibilidades multimedia o infraestructuras online– y se centra en sus dos grandes pilares tradicionales: las experiencias de juego innovadoras y la diversión.

Fue ese impulso creativo y diferenciador el que convirtió a la Wii en un fenómeno superventas, que después todos imitaron, y es ese mismo espíritu el que ha posibilitado la creación de Nintendo Labo, algo tan aparentemente sencillo como unas planchas de cartón que, combinadas con la consola Nintendo Switch, se transforman en un sorprendente híbrido de videojuego y juguete con infinidad de posibilidades.

En su lanzamiento, este viernes 27 de abril, Nintendo Labo sale en dos kits, uno que permite construir una indumentaria de robot y otro variado que incluye material con el que formar cinco objetos (toy-con): una caña de pescar, una especie de juguete control remoto, un piano, un manillar de moto y una casita, cada uno de los cuales, combinados con la tecnología de Switch (una cámara, sensores infrarrojos, giroscopios, acelerómetros...) ofrecen experiencias interactivas mucho más complejas y profundas de lo que pudiera parecer.

De este modo, Labo propone un juego en dos etapas, una primera de montaje guiado por la propia consola (la creación de las piezas más complejas puede llevar más de cuatro horas) y una segunda de prueba y experimentación en la que se pueden componer piezas musicales, probar minijuegos, pescar o competir en carreras RC.

Con esta propuesta, Nintendo quiere alejarse una vez más de la idea del videojuego como algo solitario e individualista y pone el foco en el público familiar, en padres con niños de entre 6 y 12 años.

Según la compañía, el montaje es muy complejo para niños más pequeños y los mayores ya tienen otros intereses. Aun así, existe una tercera fase de juego que puede captar a adultos curiosos y con ingenio y a los fans tradicionales de Nintendo. Se trata de la parte en la que se propone al usuario descubrir la tecnología que hace que una caja suene como un instrumento musical o que una cuerda física parezca realmente unida a un sedal virtual.

Además, Labo deja la puerta abierta a la creación, lo que está dando lugar a infinidad de maravillas que ya pueden verse en YouTube. «"Crea. Juega. Descubre" es el lema elegido por Nintendo para su invento, y da exactamente lo que promete.

Los seis inventos posibles

Kit robot (74,95 euros)

Con 19 planchas de cartón, varias cuerdas, pegatinas reflectantes y cuatro horas de trabajo, se construye un equipo que permite controlar a un robot que reproduce los movimientos del jugador: avanza a zancadas, da puñetazos, se transforma en vehículo al agacharse, vuela al poner los brazos en cruz...

Kit variado (64,95 euros)

¡A por el tiburón!

Si la construcción de la caña de pescar (entre 90 y 150 minutos) es interesante, su uso no lo es menos, ya que produce un efecto muy realista: la cuerda virtual se mueve como una continuación de la real, la caña vibra cuando un pez muerde el anzuelo... Todos los peces capturados pueden verse en el acuario.

Juguete radiocontrol

En muy poco tiempo (unos 10 minutos) es posible construir un pequeño coche radiocontrol sin ruedas. El movimiento lo hace posible la vibración de los joy-con (los mandos de Nintendo Switch) insertados en la pieza de cartón. Como el resto de creaciones, es muy fácil de personalizar.

Un intrumento real

El piano es uno de los artilugios más complejos (requiere unas 4 horas de montaje) y también de los que más opciones ofrecen. Una joya para aquellos con talento musical: permite modificar el tono y el tipo de sonido, grabar composiciones, marcar el ritmo usando un joy-con como una batuta...

Mucho más que un manillar

Este Toy-Con (una 2 horas de construcción) permite competir en carreras de motos moviendo el cuerpo: inclinándose para girar, echándose hacia atrás para hacer caballitos... Además, uno de los mandos puede escanear cualquier objeto y convertirlo en un estadio en el que correr.

Una mascota virtual

La casita de cartón (entre 2 y 3 horas de montaje) es el hogar de una pequeña criatura  a la que podemos agitar de un lado a otro o, mediante piezas de cartón que se insertan en la caja (tiene un hueco en cada lateral y otro en la base), convertir en protagonista de diversos minijuegos.