Down
Voluntarios de Telefónica diseñan videojuegos con jóvenes con síndrome de Down. TWITTER VOLUNTELEFONICA

Es viernes por la tarde y el Comando Scratch llena el aula 105 de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. El grupo, formado por doce jóvenes, aprenden a programar para desarrollar un videojuego. Cuentan con una circunstancia añadida: tienen síndrome de Down.

Telefónica y Down Madrid se han unido en esta iniciativa con la que quieren acercar la programación informática a un colectivo que "tiene poco acceso a ello". Así, todos los viernes desde octubre se imparte para ellos un taller de programación con scratch, un lenguaje de programación visual utilizado para crear animaciones, juegos e interacciones.

"Es un lenguaje que nos acerca a los principios de la programación para luego adentrarnos más en la informática. Es una manera muy visual y sencilla", dice la coordinadora de Tecnología de Down Madrid, María Luisa Berdud.

Con motivo del Día Mundial del Síndrome de Down, que se conmemora el próximo 21 de marzo, esta tarde se han abierto a los medios de comunicación este taller, para conocer de primera mano cómo aprende el que puede ser el primer grupo de personas de este colectivo que desarrollen un videojuego en España, con el nombre de Block Down.

Uno de los alumnos es Carlos, que cuenta que programar con scratch es "muy difícil al principio", una circunstancia que termina cuando "le coges el truco". "Me gusta mucho el curso, me gusta aprender y además conocemos gente", añade.

Para ayudarles en esta tarea, doce voluntarios de la Fundación Telefónica no se separan de ellos, si bien lo hacen en turnos de seis personas. Tienen como objetivo mostrar que la tecnología, en concreto la programación, no es una barreras para nadie.

"El objetivo es acercar las nuevas tecnologías a un colectivo que, por desgracia, no tiene acceso a ciertos campos de la digitalización, como la programación", dice uno de los voluntarios, Héctor Sánchez.

A pesar de que los alumnos en su mayoría tienen un trabajo en el que utilizan un ordenador, "sigue siendo un colectivo que está más vinculado a la parte tradicional de las nuevas tecnologías".

"Ellos están muy entusiasmados", señala Sánchez. Una prueba de esta afirmación es que, desde que comenzó el curso, no ha faltado ningún viernes ningún alumno. "Hay cero absentismo", manifiesta Berdud.

Además, el objetivo de este proyecto es que los participantes potencien una serie de capacidades como la gestión de la información, autonomía, comunicación, alfabetización digital y el desarrollo de pensamiento creativo.