Ibáñez: "La historieta  está desplazada por la tele y los videojuegos"

  • Gran maestros del cómic del humor.
  • A sus 73 años no ha perdido 'la musa' que inspira sus viñetas.
  • Sus personajes siguen aún muy vivos.
Francisco Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón.
Francisco Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón.
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Mortadelo y Filemón, El botones Sacarino, Rompetechos…  Francisco Ibáñez no ha perdido su enorme sentido del humor en sus más de 50 años de trabajo, en los que ha creado cientos de personajes entrañables que han hecho reír a varias generaciones. Para niños y nostálgicos ha lanzado Ediciones B una peculiar edición de 13, Rue del Percebe en la que la desquiciada vecindad se convierte en una casa en 3D de medio metro con recortables incluidos.

¿Nunca se ha planteado el parecido de Rue del Percebe y la serie Aquí no hay quien viva?

Sí, me lo han dicho muchas veces, pero más parecido aún me parecían Manolo y Benito de la serie Manos a la obra, a Pepe Gotera y Otilio. Una vez se lo dije a los productores y claro, me dijeron que no tenía nada que ver…

¿Alguno de sus personajes se basa en una persona viva?

Algún vecino, cuando me lo cruzaba en la escalera, me preguntaba si no me había inspirado en él para hacer a algún personaje de Rue del Percebe. Pero el único personaje que existió en la vida real era el vecino del ático, el eterno deudor, que era Manuel Vázquez (Anacleto, la familia Cebolleta), para mí el mejor historietista, el que más gracia ha tenido en este país. Y además creo que no exageraba nada, más bien me quedaba corto.

Vázquez ya tiene su filme (protagonizado por Santiago Segura), ¿y usted?

Una película sobre mi vida sería la cosa más aburrida del mundo: la de un tío que se pasa el día sobre el tablero de dibujo. Lo de Vázquez era muchísimo más entretenido, a lo mejor se pasaba tres o cuatro días trabajando día y noche, hacía una cantidad de páginas tremenda, y entre ese momento de creatividad y el siguiente pasaban meses en los que se dedicaba a vivir su vida, a sablear a unos y a otros, y cuando se veía sin un duro, volvía a trabajar.

¿Han cambiado sus lectores con los años?

Sobre todo, han crecido. Antes, la mayoría de los que esperaban las colas para firmar eran niños, ahora también hay niños, pero abundan los adultos. La frase de “yo te leía ya cuando…” es algo continuo (risas). Pero sí se han incorporado las nuevas generaciones. En muchas ocasiones son los padres los que pasan la afición a sus hijos.

¿Sus personajes se han adaptado a los nuevos tiempos?

Si coges una historieta de Mortadelo y Filemón de hace cincuenta años, no tiene ni comparación con una de ahora. Ahora hablan con más libertad. Ante todo es un orgullo que estos personajes hayan sobrevivido tanto tiempo, porque hay tantos otros que han desaparecido: estaban Carpanta y Zipi y Zape y, de Escobar,  Superlópez, de Jan… Eran un ejército y a veces me digo que se han quedado solos.

¿Se está perdiendo la afición por la historieta de humor?

Creo que, sobre todo para los más pequeños, el cómic está siendo desplazado por la televisión y los videojuegos, lo cual es una pena, porque ayuda a los niños a perder el miedo a esos bichitos negros que llaman letras y a los que desde muy pequeñitos tienen horror, por eso siempre digo que no debiera de desaparecer la historieta, porque es una manera agradable y divertida de acostumbrarse a leer.

¿Qué le ha parecido las películas de Mortadelo y Filemón?

Están bien. Es un lenguaje diferente, pero han gustado a todo el mundo: a los pequeños y a los mayores. Lo que no estoy tan de acuerdo es con la serie de dibujos animados que se hizo. Tenían más movimiento en las viñetas que en la pantalla.

¿Cree que las películas han ayudado a que el cómic siga vivo?

Son dos cosas distintas y creo que se han ayudado mutuamente: el personaje ha ayudado a que triunfen las películas y a su vez las películas han ayudado a darle publicidad al personaje.

Si usted fuera uno de sus personajes, ¿cuál sería?

Yo les tengo mucha envidia… Corren por ahí, visitan tantos países... Me gustaría ser cualquiera de ellos, pero siempre digo que Rompetechos es el autor, es mi preferido: chiquitajo y con el cráneo igual de brillante (risas). Y además siempre está solo.

¿Se siente usted solo?

A veces me parece que soy de la Orden de los Trapenses, que nadie les habla no pueden hablar con nadie. Llega un momento que estás esperando que alguien diga algo porque ese silencio a veces te joroba un poco. Este trabajo es así, pero ya estoy acostumbrado.

¿Ha entrado el ordenador en su trabajo?

No, no eso no. Algunos me dicen; “ya caerás”. Pero el ordenador no entra en el mundo de la historieta. Si acaso para simplificar el trabajo en una cosa que ya esté resuelta, pero ni eso. Yo trabajo igual que hace 40, 60 y 100 años. Como en el siglo pasado.

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