Las desarrolladoras de videojuegos The Pixel Hunt, Figs y ARTE France, han lanzado este mes un título indie llamado Bury me, my love (Entiérrame, mi amor), que cuenta la historia de Nour, una refugiada siria que emprende un peligroso viaje hacia Europa en busca de seguridad. Le acompaña, vía mensajes de texto, su marido, Majd, que se ha quedado en el país cuidando de su madre y su abuelo.

El título del juego es una frase de despedida siria que significa más o menos "Ten cuidado. Ni se te ocurra pensar en morirte antes que yo", palabras con una enorme carga emocional que muestran la difícil situación que se vive en Siria.

El jugador se pondrá en la piel del marido de la protagonista y tendrá que aconsejar su esposa sobre las decisiones que tomar y que llevarán a Nour a pasar por unos acontecimiento u otros, y que terminarán en uno de los más de veinte finales que contiene el título, muchos de ellos desenlaces trágicos.

El autor de esta historia, Florent Maurin, busca encontrar en el usuario "un nivel de compromiso superior al mero entretenimiento", es decir, pretende que los usuarios que prueben este juego conozcan y se involucren en la historia.

Además, el videojuego tiene una enorme carga educativa, ya que está basado "en un 90%" en hechos reales sacados de un proceso de documentación que duró aproximadamente tres meses y que se ha compuesto de "testimonios reales, artículos y reportajes de prensa, informes de diferentes ONGs, libros, documentales y entrevistas a refugiados", contó Maurin durante la presentación del título.

Todo este trabajo tiene un fin muy claro: "Mostrar que detrás de la etiqueta de la emigración existen muchos individuos con diferentes historias de vida".

Una historia de refugiados para niños

Bury me, my love es prueba de que los videojuegos, como una de las formas de entretenimiento preferidas, son capaces de acercar la historia y la realidad social y educar sobre temas complejos de una forma más amena y cercana.

En la misma línea, la obra Peregrinos, actualmente en la cartelera del Teatro Kamikaze, bajo la dirección de Cynthia Miranda y en colaboración con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), cuenta el viaje de una niña que huye de la guerra en busca de una vida mejor. Para ello atravesará el desierto en dirección al mar en un peregrinake cargado de esperanza.

La portavoz de la CEAR, Paloma Favieres, consideró que es "importante" la labor de obras como esta, que a través de un montaje audiovisual con marionetas, pretende contar realidades tan duras como la de los niños refugiados a un público familiar, una labor compleja, que se consigue gracias a "las diferentes lecturas" que tiene la representación, según Miranda.