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Las vidrieras de la catedral de Cuenca que simbolizan el Big Bang

Catedral de Cuenca.
Catedral de Cuenca.
IHervas / iStock

La Catedral de Cuenca se alza imponente en la Plaza Mayor, el centro neurálgico de la ciudad manchega, creando un contraste perfecto entre su fachada neogótica y los edificios de colores que la rodean. En su momento fue la primera catedral de todo el país levantada bajo un estilo gótico, y ahora, llega hasta nuestros días como una joya arquitectónica donde destacan sus bellos vitrales cargados de simbolismo.

Así es la imponente Catedral de Cuenca

Siglos de reconstrucciones

La primera piedra de la Catedral de Cuenca se puso en 1182, levantándose sobre la antigua mezquita árabe de la ciudad. Fueron los canteros galos quienes comenzaron las obras, que se prolongaron a lo largo de todo el siglo XIII. Además, la influencia de los extranjeros de la corte del rey Alfonso VIII fue la que marcó el estilo gótico y el aire nórdico del edificio, cuando en los reinos cristianos era el románico el estilo imperante.

Catedral de Cuenca.
Catedral de Cuenca.
Jose Miguel Sanchez / iStock

El interior está dispuesto en una planta de cruz latina, tres naves, una doble girola y un profundo presbiterio, además el crucero está cubierto por una gran bóveda diseñada bajo influencia anglonormanda. Por su parte, el exterior sufrió intensas renovaciones a lo largo de los siglos. La fachada gótica quedó severamente dañada en 1432 por un incendio y, aunque se intentó restaurar, tuvo que ser desmontada en 1719 y sustituida por otra de estilo barroco.

Sin embargo, en 1902, la Catedral sufrió otro accidente fatal. La Torre del Giraldo se vino abajo y la fachada barroca quedó también seriamente dañada, por lo que también tuvo que ser sustituida. De esta manera, la que llega a nuestros días empezó a construirse en 1910 con un detallado estilo neogótico.

Catedral de Cuenca.
Catedral de Cuenca.
herraez / iStock

Religión, ciencia y arte abstracto

De nuevo en el interior, hay un elemento que llama fuertemente la atención: sus bellos vitrales de colores. “La catedral perdió todos sus vitrales por las inclemencias meteorológicas y las guerras, solo se conserva un rosetón del siglo XVI”, nos cuenta Miguel Ángel Albares, su director. Hasta hace tan solo 28 años, había colocados plásticos y cristales normales en su lugar.

Ante esta situación el Cabildo de la Catedral y el Gobierno de Castilla-La Mancha llegaron a un acuerdo: dotar el edificio de vitrales fabricados a la manera antigua, pero con un estilo novedoso. “Como en esta ciudad, en los años 60 y 70, había nacido un gran movimiento de artistas y empiezan a hacer arte abstracto por primera vez en la España franquista, se decidió encargarles a ellos el diseño”, explica Albares.

Vitrales que representan el Big Bang.
Vitrales que representan el Big Bang.
Beatriz Pérez

Entre ellos, Gustavo Torner diseñó los vitrales de la nave central y del lado sur; Gerardo Rueda los de los óculos del coro, y Bonifacio Alfonso los de las naves laterales y el gran rosetón de la fachada. “Es la apuesta del siglo XX al arte de ocho siglos de la catedral”, señala el director.

Pero además de la belleza que rebosan, destacan por su inmenso simbolismo, que aúna religión y ciencia. Por ejemplo, algunos de los diseñados por Torner representan los siete días de la creación o el apocalipsis, y otros simbolizan “el estallido inicial, el Big Bang, el ADN de la vida”, explica Miguel Ángel Albares.

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