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El pueblo de Portugal famoso por sus aguas termales: su balneario funciona desde 1852

Instalaciones de las Termas de Luso.
Instalaciones de las Termas de Luso.
Termas de Luso

A lo largo y ancho de Portugal, nos topamos con increíbles pueblos que destacan por su belleza arquitectónica, por el paisaje que los rodea, por su cultura... En el caso de la villa de Luso, lo que la hace popular entre los viajeros son sus aguas termales, que podremos disfrutar en un balneario histórico construido en 1852.

Termalismo, centro médico y balneario

Dentro del municipio de Mealhada, encontramos el pequeño burgo de Luso y su ambiente acogedor. A pesar de su reducido tamaño, esta población se ha convertido en una de las estaciones termales más importantes del país gracias a la pureza de sus aguas. Ya desde hace varios siglos son conocidas sus propiedades terapéuticas, de modo que en 1852 se abrieron las Termas de Luso.

Balneario en las Termas de Luso.
Balneario en las Termas de Luso.
Termas de Luso

Este complejo histórico está formado por tres espacios y se encuentra rodeado de la belleza natural de la Serra do Bussaco, y es de allí de donde provienen esas excelentes aguas. La primera zona, la de termalismo dispone de un buvete termal, un emanatorio y trece salas de tratamiento como hidroterapia, hidromasaje, electroterapia, ducha Vichy, baños de vapor, termoterapia o ventiloterapia. Por otro lado, hay un Centro Médico construido en 1893, con una piscina termal proyecto del estudio del Arquitecto Gustave Eiffel. Aquí podremos hacer rehabilitación física e hidrocinesiterapia.

Finalmente, el balneario como tal cuenta con una superficie de 1.200 metros cuadrados y siete cabinas de tratamiento, incluida una suite doble con bañera de hidromasaje. En todo caso, el objetivo es el mismo: recuperar el equilibrio entre cuerpo, mente y alma.

Emanatorio de las Termas de Luso.
Emanatorio de las Termas de Luso.
Termas de Luso

Agua mineral natural

El agua de Luso tiene su origen en el agua de lluvia infiltrada en la Serra do Bussaco. A partir de ahí, esta llega a un acuífero a 500 metros de profundidad, provocando que se caliente por encima de los 30ºC. Finalmente, vuelven a subir y el acuífero desemboca en el pueblo.

El resultado son unas aguas hiposalinas, que contienen silicatos, clorados, sódicos y potásicos. Además, emanan a una temperatura de unos 28º C, con lo que también son mesotermales. Todas estas características hacen que estén indicadas para el tratamiento de diversas patologías como las enfermedades metabólico-endocrinas, reumáticas y musculoesquelética, del sistema circulatorio, nefro-urinario, respiratorio o problemas dermatológicos.

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