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Por qué la ciudad más alta del mundo es también una de las más peligrosas para visitar

La Rinconada, en Perú, a más de 5.000 metros de altura.
Vista de La Rinconada, en Perú.
James Michael Kaminski

Algunas fuentes sitúan su altura en los 5.100 y otras en los 5.300 metros sobre el nivel del mar. En cualquier caso, La Rinconada, en la provincia de San Antonio de Putina, en Perú, sobre los Andes, es la localidad habitada situada a mayor altitud del mundo. Este área urbana abarca gran parte del flanco occidental de una estribación del nevado Ananea Grande, a unos 600 kilómetros de la frontera con Bolivia.

La cercanía de la ciudad a una importante mina de oro hace que la gente se arriesgue a vivir en un lugar donde ya solo respirar puede ser mortal por la falta de oxígeno
Calle de La Rinconada.
Calle de La Rinconada.
James Michael Kaminski

Inviernos gélidos

A La Rinconada se accede por una carretera asfaltada en su mayoría que lleva desde la ciudad de Juliaca. En este asentamiento urbano de unos 17.000 habitantes la vida es muy dura, sobre todo en invierno, con un clima de frío extremo, gélido, donde la temperatura media anual apenas supera el grado centígrado; además, la localidad no cuenta con sistema de alcantarillado, no hay recolección de basura, los residuos humanos no se procesan y muchas casas no tienen cristales en sus ventanas a pesar de lo extremo del clima. Estas y muchas otras condiciones nocivas hacen que la tasa de mortalidad sea muy elevada.

Mineros de La Rinconada.
Mineros de La Rinconada.
James Michael Kaminski

Condiciones de vida extremas

Entonces, ¿por qué vivir en lugar tan inhóspito y cruel? La respuesta es sencilla: el oro. La cercanía de la ciudad a una importante mina del preciado metal hace que la gente se arriesgue a vivir y buscarse el sustento en un lugar donde ya solo respirar puede ser mortal por la falta de oxígeno. Quienes llegan por primera vez a La Rinconada necesitan de unos 30 días para poder adaptarse a la altura. Luego, las condiciones de trabajo en la mina son también muy duras. El trabajo se regula por lo que allí denominan el “cachorreo”: se cobra de la empresa minera cada treinta días en función del oro que cada minero saque con su esfuerzo. En algunas épocas esta “fiebre del oro” hace que la población llegue a los 50.000 habitantes.

La basura no se recoge en la ciudad más alta del planeta.
La basura no se recoge en la ciudad más alta del planeta.
James Michael Kaminski

Atractivos y peligros

Pocos turistas se animan a llegar hasta este lugar, que cuenta con algunos lugares de interés cercanos, como el nevado de Ananea, las propias minas de oro, la laguna Rinconada y la laguna Lunar, aunque seguramente el motivo principal es dejar constancia de haber estado en la ciudad más elevada del planeta.

Pero quienes se animen a marcar este enclave como conquistado en su cuaderno de viaje deben extremar las precauciones, no solo las sanitarias sino, sobre todo, las personales: La Rinconada es una ciudad sin ley, donde no hay policía y la basura está por todas partes. Muchos de los hoteles tienen habitaciones de una sola cama, con pocas mantas para soportar el frío, sin calefacción ni ventanas y con baños compartidos, sin duchas. Lo que sí sobra en La Rinconada son cantinas y prostíbulos; la tasa de delitos como asesinatos y desapariciones es muy elevada.

Muchas casas no cuentan con ventanas para protegerse del frío.
Muchas casas no cuentan con ventanas para protegerse del frío.
James Michael Kaminski

La ciudad más alta del mundo no es un buen lugar para vivir ni para visitar, es un enclave de fortuna y de buscavidas, insalubre y peligroso, pero seguirá ostentando el récord de altura mientras la sujete su pilar más preciado: la mina de oro.

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