La solución para detectar explosiones y actividad volcánica en el océano: usar albatros como espías

Los albatros capturaron fuentes de infrasonidos durante sus trayectos de África a la Antártida.
Los albatros capturaron fuentes de infrasonidos durante sus trayectos de África a la Antártida.
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Las ondas acústicas imperceptibles para el oído humano podrían alertarnos de diversos peligros en la Tierra, como explosiones de armas nucleares, tormentas eléctricas o erupciones volcánicas. A pesar de ello, existen detectores de infrasonidos que nos avisan de forma remota de posibles catástrofes.

Sin embargo, la colocación de estos detectores son un desafío, sobre todo en los lugares en los que no hay tanta superficie terrestre. Frente a este impedimento, un investigador de acústica en el Instituto Meteorológico Real de los Países Bajos llamado Oliver den Ouden, ha encontrado una solución: mochilas diminutas con sensores de infrasonidos para poner a los albatros.

El investigador asegura que utilizar a estas aves marinas como espías para su estudio “fue un tiro en la oscuridad”. No obstante, su equipo afirmó en la revista Geophysical Research Letters que su experimento terminó teniendo éxito.

El grupo de den Ouden explicó que mientras los animales volaban entre África y la Antártida, los detectores de infrasonidos de sus mochilas registraron varias ondas por debajo del rango de audición humano. De este modo, los investigadores demostraron que es posible escuchar ondas distantes sin necesidad de depender de la colocación de detectores en la tierra.

Hay que tener en cuenta que los infrasonidos pueden avisar a los seres humanos de sucesos antes de que estos ocurran, como la erupción de un volcán. La expulsión de roca fundida, de ceniza y de gas de estas estructuras geológicas crean ondas acústicas que los expertos pueden analizar para conocer el inicio y la evolución de erupciones lejanas.

No se pueden poner instrumentos en cada uno de los volcanes y poder mantenerlos todo el tiempo”, comenta Alex Iezzi, un geofísico de UC Santa Barbara. Él considera que los detectores remotos que pueden escuchar infrasonidos eruptivos a cientos de kilómetros son una mejor opción.

Por otro lado, las explosiones químicas como la de Beirut del año pasado también se pueden predecir con infrasonidos. Por ese motivo, el hecho de que las aves que recorren grandes distancias carguen con sensores de estas ondas acústicas puede resultar beneficioso, sobre todo en el hemisferio sur, donde los detectores apenas tienen lugares donde colocarse.

Según detalla den Ouden, en mitad de los océanos del Sur los detectores terrestres solo pueden colocarse en su mayoría en islotes pequeños. En estos territorios solitarios, el investigador apunta que las olas producen un ruido no deseado que puede interferir al registro de infrasonidos.

La idea del equipo de den Ouden surgió gracias a la ecóloga de aves marinas de la Universidad de Liverpool Samantha Patrick. Ella tenía curiosidad sobre la capacidad para navegar usando infrasonidos de estos animales. Finalmente, Patrick, den Ouden y el resto de investigadores llegaron a la conclusión de usar albatros errantes.

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