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¿Crisis de las criptomonedas? Varios países empiezan a limitar la minería y el comercio con bitcoin y otras divisas

El mercado de las criptomonedas se está viendo afectado con relación al valor económico.
China ilegalizó en septiembre todo tipo de operaciones con criptodivisas.
Pixabay

A finales de septiembre de este 2021 saltaba la noticia de que China declaraba como ilegales la negociación y el minado de criptomonedas. La decisión del país asiático ha tenido dos consecuencias directas: por un lado, un previsible éxodo mundial de los ‘mineros’ a tierras menos restrictivas y, por otro lado, un efecto dominó, pues parece que esta prohibición ha animado a otros territorios a seguir los mismos pasos.

Con la excepción de El Salvador, nación que se convirtió en la primera en reconocer el bitcoin como divisa de circulación legal, las criptodivisas son activos financieros no regulados, por lo que no tienen una condición de moneda legal ni son respaldadas por los bancos centrales. Eso, sin embargo, no prohíbe explícitamente que personas o entidades privadas puedan realizar transacciones con ellas. Un ejemplo de este caso es España.

En el otro lado de la balanza están los países que limitan las transacciones comerciales y prohíben que los bancos participen en este mercado. Canadá y Colombia se encuentran en esta lista. Otros, como Vietnam o Arabia Saudita, prohíben las criptomonedas como instrumentos de pago.

Por último, también están aquellos que, como China, han decidido también prohibir el minado. La minería es el proceso informático por el que se crean nuevas unidades de una criptomoneda y que permite mantener un registro de todas las transacciones con los 'tokens' existentes. 

Se trata de un procedimiento que consume mucha energía y es muy contaminante -las criptomonedas, con su valor de mercado actual, conducen a la liberación de hasta 120 millones de toneladas de CO2 en la atmósfera por año-, el cual es uno de los principales motivos para restringirlo.

China contra el mundo 'cripto'

En el momento en el que se ilegalizaron las transacciones con criptomonedas, China era algo así como un paraíso para los mineros. Las estimaciones recogidas hasta la fecha apuntan a que entre el 65% y el 75% de la minería mundial de bitcoin se producía allí, a pesar de ser uno de los países con más férreos controles sobre las monedas virtuales.

¿Por qué China? Son miles las granjas de minado que pueblan el país, principalmente cerca de las centrales eléctricas y en aquellas zonas en las que la energía está subsidiada por el Gobierno. El minado masivo tenía lugar principalmente en cuatro provincias: Xinjiang, Mongolia Interior, Sichuan y Yunnan. La energía hidroeléctrica de Sichuan y Yunnan las convierte en mecas de las energías renovables, mientras que Xinjiang y Mongolia Interior albergan muchas de las plantas de carbón chinas.

Aunque desde 2013 China ha restringido cada vez más la operativa con criptomonedas, el elevado consumo de luz requerido en el caso del bitcoin ha hecho que se multiplique la preocupación por su impacto en el medioambiente  a la vez que ha situado al país asiático como primera potencia por su abundante y barata energía.

Para hacernos una idea, el consumo de energía de una granja de ordenadores dedicada al minado de bitcoin es equivalente al de un país de tamaño medio, como Grecia o la República Checa. Y China era el país del mundo donde más instalaciones de este tipo había. Por ello se han ido dando pasos hacia la restricción de las ‘cripto’.

El pasado mes de mayo el Banco Popular de China, el banco central del país, anunciaba la prohibición a instituciones financieras a operar con ellas. Poco después las autoridades chinas sumaban medidas como el bloqueo los principales buscadores en Internet utilizados en el país para que no ofrecieran resultados a los ciudadanos que intentaba acceder a las casas de cambio. Y luego llegó la represión contra la minería.

La 'gran migración' de los mineros

Como decimos, se estima que aproximadamente un 70% del minado mundial de bitcoin se estaba produciendo en China. Con las nuevas restricciones los mineros y las empresas del sector huyeron rápidamente del país asiático en busca de otros territorios en los que seguir con su tarea.

Las cifras lo respaldan: mientras que en septiembre de 2019 el 75% del uso de energía del bitcoin en el mundo se concentraba en China, para abril de 2021 había caído al 46%.

¿Qué destinos prefieren los mineros? Su primera opción será buscar aquellos países en los que la energía es más barata, ya que es el ‘combustible’ de sus operaciones. China era la nación favorita hasta ahora por su bajo coste.

En la lista de posibles favoritos podría estar Venezuela, país con la tarifa eléctrica más barata de América y entre los más económicos del mundo. También Kazajstán, cuyas minas de carbón proporcionan suministro de energía abundante por un módico precio. Y finalmente tenemos Estados Unidos, que se perfila como vencedor.

Texas tiene muchas papeletas para ser el nuevo paraíso de la minería: suele tener algunos de los precios de la energía más bajos del mundo y su cuota de renovables está creciendo por momentos, además, tiene una red eléctrica desregulada que permite a los clientes elegir entre los proveedores de energía y, elemento crucial, sus líderes políticos están muy a favor de las monedas virtuales.

Asimismo, Wyoming es un candidato fuerte, ya que es un estado con una regulación muy permisiva en lo que a ‘criptos’ se refiere.

El efecto de China: otros países siguen al gigante asiático y prohíben también la minería

Suecia ha sido la última en sumarse a esta cruzada contra el minado de criptomonedas. Recientemente, la Autoridad de Supervisión Financiera y la Agencia de Protección Ambiental suecas pedían en una carta que Europa prohibiese esta actividad como medida “estrictamente necesaria” para cumplir con los Acuerdos de París.

Dado que el país nórdico es muy favorable a las renovables, algunos han visto en este territorio una posible meca para sus operaciones. Pero Suecia no los quiere allí y afirma que “necesita esta energía” para la transición climática de sus servicios esenciales. Este mayor uso por parte de los mineros “amenaza” su capacidad para cumplir con el Acuerdo de París, añaden.

En el comunicado señalan que “entre abril y agosto de 2021, el consumo de electricidad para la minería de bitcoin en el país aumentó en varios cientos por ciento y ahora asciende a 1 TWh al año. Eso equivale a la electricidad de 200.000 hogares suecos”. Según datos de Digiconomist, plataforma que proporciona información sobre el consumo de energía de la red cripto, las dos mayores criptomonedas por capitalización de mercado, bitcoin y ethereum, usan aproximadamente el doble de electricidad en un año que toda Suecia.

Irán también es un caso peculiar: a pesar de no ser un país que acoja con alegría a los mineros, debido a su energía barata se convirtió en un destino predilecto para la minería de criptomonedas. Sin embargo, el verano es muy caluroso en algunas regiones, lo que pone a prueba a la red eléctrica para alimentar a los aires acondicionados, y las zonas de alta montaña tienen temperaturas frías en invierno.

Dada la alta demanda de electricidad de estas operaciones y las limitaciones de las infraestructuras del país, pueblos enteros han sufrido cortes prolongados de luz, por lo que el Gobierno prohibió el minado de criptomonedas temporalmente.

Otro que le está poniendo las cosas crudas a las criptodivisas en general es Indonesia. En noviembre, el consejo de líderes religiosos del país, que alberga a la mayor población musulmana del mundo, decretó que aquellos que profesen la fe del Islam tienen prohibido el uso de criptomonedas por no seguir los principios de la ley islámica, la Sharia.

En una audiencia de expertos, el Consejo Nacional de Ulemas, la autoridad en materia de cumplimiento de la Sharia, concluyó que las criptodivisas son ‘haram’ -están prohibidas- por sus elementos de “incertidumbre, apuesta y daño”. Según recogía Bloomberg, solo en el caso de que las criptomonedas demuestren tener un claro beneficio y cumplan con los principios de la ley islámica podrán comercializarse.

Pese a que la decisión de los líderes religiosos de Indonesia no es un decreto oficial, puede ser crucial a la hora de determinar la postura de residentes e instituciones sobre la comercialización y adopción de las criptomonedas en el país. Para entender el poder de este organismo, basta decir que tanto el Ministerio de Finanzas como el Banco Central del país recurren con frecuencia al Consejo Nacional de Ulemas para consultarle cuestiones relativas a la financiación islámica.

Países como la India también se han manifestado en contra de favorecer la infraestructura de minado, ya que el objetivo de este país es crear su propia criptomoneda. Ecuador o Bolivia tampoco son muy amigables con las criptomonedas, puesto que, en el caso de Ecuador, hay un sistema de dinero digital. Bolivia es más estricto y prohíbe tajantemente las criptos.

Marruecos directamente opina que las criptomonedas pueden usarse con fines de lavado de dinero y para financiar campañas terroristas. Argelia y Egipto, además de Túnez, no contemplan que las criptomonedas formen parte del sistema financiero de sus estados.

Parece que las criptomonedas tienen un panorama cada vez más complejo en cuanto a minado se refiere por las trabas gubernamentales.

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