¿Cómo se alimenta un astronauta en el espacio? Así es la comida que evita las pérdidas nutricionales

Según Andy Mogensen, al cerrar los ojos para dormir, algunos astronautas ven "destellos brillantes".
Tienen una vida útil de 18 a 24 meses,
Pixabay

Los alimentos espaciales son esenciales para la nutrición de los astronautas en las misiones tripuladas, cubren nutritivamente sus necesidades y existen dos tipos según el estudio 'La alimentación en los viajes espaciales tripulados: desde el Programa Gemini hasta la ISS/Shuttle':

  • Preenvasados: Producidos, procesados y envasados en la Tierra. Son proporcionados a los astronautas para consumir en el momento.
  • Alimentos frescos producidos en el espacio mediante los sistemas de biorregeneración de alimentos: Se producen en un invernadero donde se recrearían todas las condiciones ambientales necesarias para el crecimiento de los cultivos.

La tecnología que se usa para dotar a los astronautas durante las exploraciones espaciales está avanzando lo suficiente como para permitir misiones de mayor duración que en el pasado. 

David Ceballos, CEO de Astroland, pone el ejemplo hipotético de una misión tripulada a Marte que como mínimo duraría 2 años: "En una misión de tanta duración el factor humano es clave para el éxito de la misión y la comida ya no solo es una estrategia nutritiva, sino también emocional, el momento de la comida se convierte en un evento para sociabilizar, disfrutar, intercambiar ideas, etc. Con lo cual cambiar de gustos, texturas, cultivar tu propia comida y otros actos tienen un efecto psicológico clave y ayuda a la convivencia en espacio hacinados y en tiempos prolongados". Por ello, la comida espacial de ahora cuenta con "menús desarrollados por grandes cocineros" y con una gran variedad.

Dicha comida se elabora gracias a la biotecnología y Ceballos apunta que "está pensada para suplementar la pérdida de músculo y masa ósea que se produce por la microgravedad, pero también como suplemento vitamínico".

A la hora de crear estos alimentos espaciales, el experto de Astroland recalca que es importante cuidar la microbiota "que se ve muy dañada en el espacio". Según explica, existen cada vez más estudios que "revelan la importancia de mantener una salud intestinal saludable por su repercusión biológica y psicológica".

La importancia del recipiente

El envasado es necesario "para mantener la seguridad, la calidad nutricional y la aceptabilidad de los alimentos", asimismo, "su función es protegerlos de las agresiones del ambiente exterior causadas por microorganismos, radiación, humedad, oxígeno y otros" para evitar pérdidas nutricionales.

El estudio señala que en los envasados actuales usan dos capas para proteger los alimentos:

  • "La primera capa usada para alimentos liofilizados y en forma natural no ofrece una buena protección frente al oxígeno y la humedad para mantener estos alimentos en buenas condiciones durante 18 meses".
  • "La segunda capa, que contiene aluminio, se usa para proporcionar la protección necesaria frente al oxígeno y la humedad".

"Otro problema añadido, que es el tamaño de los víveres, quiere decir el espacio que ocupa la comida en misiones en la que no se puede reaprovisionar como sucede en la estación internacional y el coste de la energía de propulsión es un gran problema -comenta Ceballos-. Para ello se están desarrollando sistema de cultivos hidropónicos de última generación, biorreactores de crecimiento celular e impresoras para comida en 3D".

Calidad y vida útil de los alimentos

Los alimentos usados por la NASA tiene una vida útil de 18 a 24 meses, siendo suficiente para asegurar la alimentación adecuada de los astronautas, sin embargo, sería insuficiente para las misiones tripuladas de mayor duración.

"Otra alternativa para aumentar la vida útil de los alimentos podría ser utilizar el ambiente del espacio como un congelador externo a la nave, ya que se estima que las bajas temperaturas son capaces de frenar la degradación de los alimentos", añade el estudio.

Además, Ceballos reconoce que el reaprovechamiento de los residuos se convierte en un factor clave "para el éxito de las misiones de larga duración". El experto pone el ejemplo de la orina como "un gran fertilizante" y habla de "aprovechar el ciclo integral del agua" que es un líquido considerado "el oro del espacio".

Pero, ¿qué come un astronauta en el espacio?

Actualmente, la comida espacial está planificada a conciencia, es decir, los alimentos tienen que ser ligeros, compactos y nutritivos. Ceballos informa que la cantidad de comida recomendada para consumir diariamente en el espacio se divide en 3 raciones (desayuno, comida y cena) y la idea es que cada individuo consuma entre 3.000 y 3.500 calorías al día. 

De cara a realizar una misión, cinco meses antes, los astronautas visitan el 'Laboratorio de Sistemas de Alimentos Espaciales' para elegir su menú favorito, además, la selección debe cumplir con los requisitos nutricionales para que el cuerpo humano no quede expuesto al peligro.

Estas dietas deben estar muy completas, pero al desarrollar alimentos espaciales, existen una serie de factores a tener en cuenta:

  • Es recomendable almacenar la suficiente comida para seis astronautas.
  • ​Los alimentos tendrán su propio espacio dentro de la nave.
  • ​Los desechos irán metidos en envases.

La NASA quiere monitorear el suministro de agua de la Tierra a través de los satélites, para ello, la 'evapotransportación' es la cantidad de agua que ingresa a la atmósfera mediante la evaporación y la transpiración de las plantas. 

Por otro lado, los científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) modifican genéticamente los árboles de ciruelo para que florezcan y produzcan frutos continuamente, así pues, ofrecen frutos frescos en misiones espaciales de larga duración.

Así se alimentaban hace unos años

En los primeros viajes espaciales, la comida se basaba en lo que el ejército había desarrollado para situaciones de supervivencia, como por ejemplo, los purés envasados en tubos de aluminio, sopas frías con diferentes sabores y alimentos liofilizados que se rehidrataban con agua fría mediante un instrumento especializado.

Ceballos señala que "para alimentar a los primeros astronautas se empleaban papillas de diferentes sabores envasados en tubos metálicos, estos menús se combinaban con algún complemento energético, pero eran dietas diseñadas para misiones de corto plazo".

La comida se creó de tal forma para que no flotara en el entorno de microgravedad de una nave espacial, debido a que cualquier alimento o bebida puede interferir con los instrumentos.

Para la misión Apolo se inventaron los 'spoon bowl', unos envases de plástico con cierre zip y alimentos deshidratados. Los astronautas inyectaban en el paquete una pequeña cantidad de agua caliente para descomprimirlo y comerlo con cuchara, así pues, la humedad hacía que la comida se pegara en la cuchara. 

Mientras tanto, en la misión Skylab había refrigeradores que contenían una selección de 72 alimentos diferentes, asimismo, los alimentos se podían calentar en bandejas.

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