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TOC y TEA, las claves para no confundir estos dos trastornos

  • Estos trastornos, que en ocasiones conviven, comparten ciertas características y muchas veces no se distinguen.
Son típicas de las personas con TEA las obsesiones sensoriales para calmarse.
Son típicas de las personas con TEA las obsesiones sensoriales para calmarse.
GTRES

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y el trastorno del espectro autista (TEA) comparten una serie de características, complicando así su diagnóstico diferencial y ocasionando, con más frecuencia de la que gustaría al profesional sanitario, un sobrediagnóstico erróneo de TOC en las personas con TEA.

Ambos son trastornos frecuentes en nuestra sociedad, según resalta el doctor Daniel Martín Fernández-Mayoralas, neuropediatra del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo de Madrid y del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid de Pozuelo de Alarcón, y que afectan, al menos, a una de cada 100 personas; por lo que considera que es importante diagnosticarlos correctamente.

Tanto en las personas con TEA como en aquellos con TOC se producen patrones repetitivos en la conducta verbal y no verbal, así como una fijación muy marcada de las rutinas. “En ambos trastornos pueden existir comportamientos restringidos y repetitivos, pero de forma diferente”, sostiene el experto de Quirónsalud.

Distingue concretamente que, en el caso del TOC, este se caracteriza por pensamientos intrusivos, a veces constituidos por imágenes, pero siempre obsesivos, a los que siguen acciones mentales o físicas intencionadas (compulsiones), dirigidas a reducir la ansiedad causada por la obsesión.

En el caso del TEA, el neurólogo comenta que aquellos que lo tienen presentan deficiencias en las relaciones sociales, así como afectación de la reciprocidad socioemocional, junto a déficits en la comunicación (verbal y/o no verbal), además de intereses restringidos y repetitivos.

La clave para distinguirlos

Con ello, el doctor Martín Fernández-Mayoralas sostiene que, la clave para distinguir los comportamientos repetitivos primarios del TEA, de los exclusivos del TOC son: “En el TEA, los comportamientos obsesivos pueden servir para calmarse, o bien como búsqueda sensorial (tocar superficies rugosas, el agua, etcétera); siendo, además, egosintónicos (esto es, que el paciente puede disfrutar, obtener placer de sus obsesiones o usarlas para desestresarse)”.

Mientras, afirma, que en los TOC las obsesiones son egodistónicas (no les gusta padecerlas, incluso desearían evitarlas), estas les causan angustia, al tiempo que las compulsiones están impulsadas por la ansiedad que les produce la obsesión.

Pese a estas diferencias, ambos trastornos (TOC y TEA), pueden ser comórbidos entre un 15 y un 20% de pacientes, lo que significa que potencialmente un paciente con un TEA como diagnóstico primordial podría tener síntomas TOC y viceversa. “El diagnóstico diferencial (TOC versus TEA) o de comorbilidad, esto es, que TOC y TEA sean concomitantes (TOC+TEA) puede ser un desafío muy complejo. Una de las dificultades estriba en que los niños con TEA y trastornos del lenguaje pueden tener dificultades para transmitir información sobre sus pensamientos, emociones y estados internos. Incluso los síntomas del TOC pueden enmascarar un diagnóstico de TEA de alto rendimiento”, describe el especialista de Ruber Juan Bravo.

"Una de las dificultades estriba en que los niños con TEA y trastornos del lenguaje pueden tener dificultades para transmitir información sobre sus pensamientos, emociones y estados internos"

Es más, sostiene que algunas compulsiones pueden servir para diferenciar el TOC y el TEA y el TEA+TOC: las compulsiones de comprobación (puertas, gas, luz) y las de lavado, sobre todo de manos son bastante típicas de TOC.

“El resto de ellas, incluyendo las religiosas, o las de orden, etcétera, ayudan menos al diagnóstico. Como todo en Medicina, el puzle completo del paciente, poniendo en valoración todos los síntomas (comunicación, habilidades sociales, atención, hipercinesia, presencia de tics, etcétera), junto a las pruebas complementarias (evaluación neuropsicológica, escalas de ansiedad/TOC/irritabilidad, entre muchas otras, pruebas neurológicas en ciertos casos, etcétera), será lo que nos conduzca a un diagnóstico específico y por lo tanto, a un tratamiento correcto”, valora el experto.

Diferencias en la aceptación del tratamiento

Sobre el tratamiento, el doctor Daniel Martín Fernández-Mayoralas subraya que los pacientes con TEA+TOC son más resistentes al tratamiento que la población que solo padece TOC: “Aunque varios ensayos cínicos demuestran la eficacia del tratamiento psicológico (cognitivo-conductual) en pacientes con TOC o TEA+TOC”.

A su vez, indica que los tratamientos farmacológicos más usados en el TOC son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, como la sertralina o la fluvoxamina, por poner dos ejemplos de este tipo de productos.

"Es fundamental que aquellos que diagnostiquen y traten a este tipo de pacientes sean profesionales especialistas experimentados"

“Otros fármacos importantes en ciertos casos son los antidepresivos tricíclicos como la clomipramina y los neurolépticos, que han demostrado cierta eficacia, asociados, en el tratamiento de algunos TOC, como aripiprazol o risperidona; aunque también existen otras modalidades de tratamiento. Por todo ello, es fundamental que aquellos que traten a este tipo de pacientes sean profesionales especialistas experimentados. Esto es vital para el buen diagnóstico y tratamiento de estos pacientes”, insiste el experto de Ruber Juan Bravo.

Eso sí, en última instancia, advierte que: “Desde el punto de vista genético-familiar, ambos trastornos están relacionados y no es difícil ver síntomas aislados en uno o ambos progenitores de niños TOC o con TEA de alto rendimiento”, concluye.

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