Quién fue Frederick Gowland Hopkins, el descubridor de las vitaminas

Hopkins descubrió las vitaminas gracias a la leche.
Hopkins descubrió las vitaminas gracias a la leche.
Elena Medoks/iStock

Las vitaminas son importantes para nuestra salud. Por esta razón, llevar una dieta sana y equilibrada nos ayuda a recibir todas las que nuestro organismo necesita para funcionar bien. Sin embargo, ¿quién las descubrió? Seguro que son pocas las personas capaces de responder a esta pregunta y la respuesta la encontramos en el nombre Frederick Gowland Hopkins.

¿Quién era Frederick Gowland Hopkins?

Frederick Gowland Hopkins nació en 1861 en Inglaterra y heredó la curiosidad que tenía su padre por la ciencia, aunque este murió cuando todavía era un bebé. No obstante, su madre alimentó sus gustos regalándole un microscopio, leyéndole libros y animándole a que se fijase en las maravillas que les brindaba la naturaleza. También, lo formó en escritura de poemas. Esto caló hondo en él.

Con 10 años, la madre de Frederick Gowland Hopkins se mudó a Enfield, una ciudad de Londres, donde Hopkins destacó en la escuela. Recibió un premio de ciencias e, incluso, cuando dejó el colegio a la edad de 17 años publicó un artículo sobre el escarabajo bombardero en el periódico The Entomologist

La carrera de Frederick Gowland Hopkins

Uno podría pensar que una persona tan brillante (y futuro descubridor de las vitaminas) como Frederick Gowland Hopkins tendría un inicio de su carrera relacionado con el descubrimiento por el que ahora lo conocemos. Sin embargo, Hopkins inició su carrera laboral trabajando en una empresa de seguros, aunque solo estuvo 6 meses. En ese momento, su vida dio un giro.

Lo que cambió el curso de su historia fue cuando decidió formarse y licenciarse en Química en la Universidad de Londres. Recibió el galardón de la medalla de oro en Química. Posteriormente, estudiaría medicina cuando ya tenía 32 años. 

El descubrimiento de las vitaminas

Frederick Gowland Hopkins impartió clases de Fisiología Química en la Universidad de Cambridge y, mientras, empezó a interesarse por el valor nutricional de las vitaminas. Así, descubrió las vitaminas A y B en la leche, un alimento que consideró protector. También, que la mantequilla era mucho mejor que la margarina y terminaría desvelando las bondades del triptófano y el glutatión. Todo esto, hizo que ganase el Novel en Fisiología y Medicina en 1929.

Cuando empezó la Primera Guerra Mundial y los alimentos escaseaban, sus estudios fueron interesantes para poder racionar los alimentos y elegir aquellos de más alto valor nutricional. Además Hopkins se dio cuenta de que la falta de algunas vitaminas en la dieta podía derivar en enfermedades. Gracias a sus aportaciones, quedó patente la importancia que tienen en la dieta y de cómo poder obtenerlas a través de determinados alimentos.

Pero, en su trayectoria, Hopkins tuvo que reducir la carga de trabajo que le estaba pasando factura y es que, como todo gran descubridor, a veces le resultaba difícil parar. Su salud se empezó a ver afectada, por lo que le redujeron horas como docente, profesión a la que se dedicó hasta que se jubiló. Su descubrimiento sobre las vitaminas cambió el curso de nuestra historia y lo que conocíamos hasta el momento con respecto a la nutrición. Le debemos mucho.

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