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El motivo psicológico por el que se forman los recuerdos a largo plazo

El cerebro se encarga de transferir la información recibida a corto plazo a la memoria a largo plazo. Por eso muchas veces después de estudiar algo lo recordamos mucho mejor al día siguiente que en el momento de aprenderlo.
Formación de recuerdos
Pixabay/PublicDomainPictures

¿Cómo se crean los recuerdos? ¿Por qué recordamos hechos que sucedieron hace años, a largo plazo? Una nueva investigación sugiere que los recuerdos a largo plazo se basan tanto en la repetición de eventos, como en un intrincado proceso de aprendizaje neurológico para que estos perduren en nuestra memoria. 

Los hallazgos del equipo de neurocientificos, publicados en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), ofrecen una comprensión más concreta de cómo se forman, así como información sobre lo que puede interrumpir su formación. "La repetición es un desencadenante bien documentado para la formación de la memoria: cuantas más veces se repite algo, mejor se recuerda", explica Nikolay V. Kukushkin, de la Universidad de Nueva York, uno de los autores.

Qué hay detrás de este proceso neurológico

La investigación revela que los efectos de los eventos repetidos a nivel individual "interactúan de maneras más matizadas y tienen roles distintos en el trabajo para formar recuerdos a largo plazo", añade el experto en un comunicado emitido por la Universidad de Nueva York. De tal manera que las neuronas no solo sienten la repetición, "sino también el orden de las experiencias repetidas, y pueden usar esa información para discriminar entre diferentes patrones de estos eventos en la construcción de recuerdos".

El objetivo del estudio era comprender mejor qué hay detrás de un proceso neurológico, específicamente, que los eventos repetidos inducen la memoria a largo plazo. En este sentido, explica, las neuronas son capaces de diferenciar entre dos sucesos en orden creciente de intensidad y "esos mismos dos eventos en orden opuesto, formando un recuerdo solo si la intensidad aumenta con el tiempo".

No obstante, una de las cosas que generaba incomprensión era conocer por qué los eventos repetidos interactúan entre sí para crear un recuerdo. Para responder a esta cuestión, el equipo de investigadores estudió a una babosa del mar de California denominada Aplysia, ya que "sus memorias simples se entienden bien a nivel molecular y celular". 

Cómo actúan las neuronas

"El aprendizaje de dos intentos es una técnica en la que se puede hacer que Aplysia, o incluso neuronas aisladas de Aplysia, formen una memoria a largo plazo después de dos experiencias", explica Kukushkin. "Los ensayos individuales no tienen efecto, pero dos ensayos, si están adecuadamente espaciados en el tiempo, sí". Los investigadores analizaron la actividad resultante de la proteína ERK, indispensable en la memoria.

"El trabajo demuestra que los efectos de los eventos repetidos no se acumulan simplemente. De hecho, tienen funciones distintas, como iniciar y confirmar el compromiso de la información con la memoria a largo plazo. Las neuronas pueden sentir no solo la repetición, sino también el orden de los estímulos, y usan esa información para discriminar entre diferentes patrones de experiencia", concluye.

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