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El motivo psicológico por el que permanecemos encadenados a un amor no correspondido

No son relaciones de iguales sino basadas en la dicotomía perdedor-ganador o dominación-sumisión.
Relaciones de pareja. 
PIXABAY

Cada una de las relaciones de pareja son muy diferentes, los vínculos que se establecen y la percepción del amor pueden variar mucho entre unos y otros individuos. Así, no hay dos relaciones iguales y cada persona tiene una forma distinta de vivir sus vínculos amorosos. 

Sin embargo, incluso cuando no existe una relación amorosa formalizada como tal, algunas personas pueden estar aferradas, repetir conductas y sentirse incapaces de pasar página. También sucede lo mismo cuando una persona se mete en una relación tormentosa o tóxica. A pesar de tener un gran sufrimiento, se ve incapaz de acabar con esa relación. 

¿Por qué no podemos acabar con la relación?

Tanto si es una relación tormentosa como si es un amor no correspondido, pasar página es un proceso complicado para muchas personas, que no consiguen desprenderse por completo o poner punto y final a los lazos afectivos con el otro. 

Esto es, en muchos casos, debido a una conducta adictiva, que es muy parecida a la adicción a sustancias. Es lo que se conoce como adicción comportamental, en este caso, asociada a un vínculo afectivo con otra persona. 

Una adicción comportamental es un trastorno de dependencia, una adicción sin sustancias, que se crea ante actividades humanas diversas. Puede ser una adicción a las redes sociales, al juego, al sexo, a las compras... y también a una relación afectiva.

"Existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos que pueden convertirse en adictivos e interferir gravemente en la vida cotidiana de las personas afectadas. Quienes padecen una adicción sin sustancia no pueden dejar de repetir una conducta una y otra vez", explican desde el Departamento de Salud de Euskadi. 

En el caso de las adicciones comportamentales a un vínculo afectivo, se dan una serie de factores que hacen que soltar esa relación sea una posibilidad no contemplada. De hecho, lo que sucede es que la persona se queda con el placer de los primeros encuentros y los buenos momentos, buscando de nuevo esas bonitas sensaciones, aunque en el fondo sabe que no se van a volver a repetir, lo que crea una relación tormentosa, tóxica, que causa mucho sufrimiento. 

Otro de los factores claves es la obsesión. Cuando se da una adicción comportamental de tipo afectivo, los pensamientos obsesivos e intrusivos ocupan la mente, de tal modo que la otra persona y la relación pasan a ser el foco central del día a día. 

También influye la sensación de miedo y de necesidad que experimenta la persona afectada hacia su pareja. Es el mismo sentimiento que sufre una persona adicta a una droga, que tiene necesidad de consumir esa sustancia y siente estrés y miedo ante la posibilidad de no tenerla. 

Del mismo modo, la abstinencia es otro factor que comparten las adicciones con y sin sustancias, como se recoge desde Psicología y Mente. Si en algún momento se produce una ruptura o si se contempla la posibilidad de perder a la otra persona, el afectado entra en pánico. De hecho, cuando la persona es consciente del daño que le hace la relación, puede intentar romper el vínculo. Sin embargo, esta situación le produce tal angustia y ansiedad que, de nuevo, claudica y regresa a la relación una y otra vez.

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