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Tu jefe no te asciende por miedo a que le reemplaces: así es el síndrome de Cronos

Saturno devorando a sus hijos.
Saturno devorando a sus hijos.
FRANCISCO DE GOYA

La mitología de diversos pueblos, pero especialmente la grecorromana, ha servido a menudo de inspiración para nombrar en Occidente a diversos fenómenos relacionados con la salud, como síndromes y trastornos. Este es el caso del síndrome de Cronos.

La historia de Cronos

La leyenda griega cuenta que Cronos, titán del tiempo, líder del resto de los titanes y padre de los principales dioses olímpicos, había traicionado a su padre Urano (el cielo) para hacerse con el poder divino. Esta experiencia le hizo temer que a él le sucedería lo mismo, por lo que adquirió la costumbre de devorar a sus propios hijos tan pronto como nacían.

Sin embargo, Rea, esposa de Cronos, decidió ocultar al último de ellos, Zeus, y criarlo fuera del conocimiento de su padre. Cuando finalmente creció, Zeus cumplió con los peores temores de su padre: se enfrentó a él y lo derrocó, no sin previamente hacerle vomitar al resto de su descendencia.

¿En qué consiste el síndrome de Cronos?

El síndrome de Cronos no es una patología reconocida, sino que más bien es un término que pertenece al mundo de las dinámicas empresariales. Sin embargo, si que hace referencia a un fenómeno psicológico reconocible (aunque no necesariamente indique un problema de salud en sentido estricto).

Teniendo en cuenta, con el síndrome de Cronos nos referimos al perfil que poseen algunas personas, normalmente con cierta autoridad dentro de la organización, como ejecutivos, gerentes o líderes de equipo, y que les lleva a dificultar o impedir el crecimiento profesional de su propio equipo por miedo a que su propia posición pueda verse amenazada por estos.

Estas personas, por lo tanto, tienen una cierta tendencia a involucrarse en algunas dinámicas tales como acreditarse los logros de su propio equipo, no valorar los esfuerzos de sus trabajadores, ser reticentes a delegar responsabilidades o incluso a concentrar en su equipo a personas poco idóneas para ese trabajo concreto.

Este tipo de comportamiento puede convertirse en un gran problema. Las barreras al ascenso profesional a menudo generan fuertes sentimientos de frustración en los trabajadores, que no sólo les hacen menos productivos sino que pueden traducirse, incluso, en problemas de salud mental. Igualmente, suele generar una mala relación laboral que llega incluso a perjudicar a la propia persona que desarrolla esta actitud.

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