Síntomas del shock anafiláctico: qué es, cuáles son sus causas, cómo actuar ante uno y cuáles son sus consecuencias

Medusa
Las picaduras de medusa pueden provocar un shock anafiláctico.
EFE

Las alergias son una condición tremendamente común. Más de un tercio de las personas en el mundo presentan algún tipo de reacción alérgica a alguna sustancia, aunque normalmente en forma de cuadros relativamente leves.

Sin embargo, en algunos casos extremos, las alergias pueden dar lugar a complicaciones mucho más serias. La más grave de estas manifestaciones es lo que llamamos un shock anafiláctico.

¿Qué es el shock anafiláctico y cuáles son sus causas?

La anafilaxia, de la que proviene el nombre de shock anafiláctico, es una reacción inmunitaria severa, generalizada y potencialmente mortal ante el contacto con un alérgeno.

Es decir, es el propio cuerpo el que reacciona contra la sustancia y causa la anafilaxia. Esta sensibilidad, en muchos casos, se da tras una exposición previa al alérgeno, en la que el cuerpo desarrolló defensas contra él.

Mientras que las reacciones alérgicas más típicas suelen afectar sólo a la zona del cuerpo que ha estado en contacto con el alérgeno, en el caso de shock anafiláctico la reacción es generalizada, hay afectación cardiovascular y, además, los síntomas aparecen en cuestión de minutos y de forma muy llamativa.

Cabe señalar que, aunque en principio cualquier alérgeno puede causar un shock anafiláctico en cualquier persona lo bastante sensible, lo habitual es que aparezca en alergias medicamentosas, alimentarias o a las picaduras de animales (especialmente himenópteros como las avispas) y es muy raro en alergias al polen, al pelo de perros y gatos o a los ácaros.

¿Cuáles son sus síntomas?

El shock anafiláctico puede venir acompañado de una gran variedad de síntomas, todos ellos propios de las reacciones alérgicas.

Así, son comunes diversas alteraciones en la piel, como inflamación, picor intenso o aparición de manchas; o, también, dificultades respiratorias, presión torácica, molestias digestivas como náuseas, vómitos o diarrea; e, incluso, algunas manifestaciones neurológicas como confusión, mareos, agitación o alteraciones del pulso.

Lo característico, por tanto, es la aparición de varios síntomas diferentes a la vez, de forma muy intensa y repentina.

¿Cuáles son sus consecuencias y cómo hay que actuar ante ellos?

Si no se aplica un tratamiento rápido, el shock anafiláctico puede comprometer varios sistemas vitales al mismo tiempo. Esto ocurre porque ante la anafilaxia se reduce la tensión arterial y no llega suficiente sangre a los órganos, lo que puede hacer que dejen de funcionar.

Por otra parte, la inflamación de las vías respiratorias puede provocar que estas se obstruyan, lo que a su vez puede ser causa de ahogamiento.

Así, es imprescindible actuar con rapidez ante la más mínima sospecha de que alguien puede estar sufriendo un shock. El primer paso sería llamar al 112 para pedir atención médica urgente.

A continuación, es importante que la persona afectada conserve la calma, ya que si se produce una crisis de ansiedad ésta puede empeorar los síntomas.

Si la persona está consciente, se la debe colocar tumbada bocarriba y con la cabeza ladeada, de forma que se evita la broncoaspiración en caso de vómito. Si, en cambio, está inconsciente, se la puede colocar tumbada de lado.

Es importante retirar objetos como cinturones o corbatas, que constriñen el cuerpo y pueden dificultar la respiración, y otros como anillos, relojes o pulseras, ya que ante una reacción inflamatoria pueden hacer daño y hasta provocar lesiones.

Si la zona en la que nos encontramos está muy concurrida, conviene despejarla para evitar agobiar a la persona y para que los profesionales sanitarios puedan acceder rápidamente.

Finalmente, si la persona conoce que padece alergias graves con peligro de anafilaxia consulte con un especialista, que en algunos casos prescribirá llevar encima adrenalina autoinyectable. Se trata de un dispositivo con forma de bolígrafo que viene en un tubo de plástico; ante la sospecha de un shock, hay que extraerlo, retirar el tapón, colocarlo sobre el muslo y presionar con fuerza la parte trasera, lo que inyecta la aguja.

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