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Qué es la hiperplasia endometrial: cuidado con el sangrado anormal

  • Aunque en la mayoría de los casos se trata de una una afección benigna, algunos tipos  pueden derivar en cáncer.
  • El sangrado menstrual abundante puede ser uno de los síntomas, pero en muchos casos es asintomática. 
La mayor complicación derivada del VPH es el cñancer de cuello de útero. Afortunadamente, es poco frecuente.
Imagen de un útero con el endometrio normal.
therapractice en Pixabay

Las mujeres que tienen sangrados abundantes deben acudir siempre a una revisión ginecológica, pues en un 15% de los casos, esta hemorragia está causada por una hiperplasia de endometrio (HE), una afección benigna en la mayoría de los casos, pero que en algunos casos puede derivar en cáncer de endometrio. Un diagnóstico y un tratamiento prematuro son claves para evitarlo.

¿Qué es y por qué se produce la hiperplasia endometrial?

La hiperplasia endometrial se produce debido a un crecimiento exagerado y desordenado de las células del endometrio, la capa superficial que rodea el útero. Aunque no se sabe con certeza qué lo produce, sí se sabe que está asociado a la combinación de niveles elevados de estrógenos (hormona responsable del crecimiento del endometrio cada ciclo menstrual) con una disminución de los valores de progesterona (hormona que indica el momento de su desprendimiento), por eso es más común en mujeres mayores de 45.

Además, también se sabe que hay varios factores de riesgo de favorecen su aparición, como padecer síndrome de ovario poliquístico (SOP), cirrosis hepática, pólipos o miomas uterinos, endometriosis, tumores suprarrenales, la obesidad o tener antecedentes familiares de carcinoma de colon.

Distintos tipos de hiperplasia endometrial (EH) y riesgos asociados

Aunque la OMS clasificó la HE en tres tipos (quística, adenomatosa y atípica), lo cierto es que esta clasificación ha quedad desfasada, y en la actualidad se considera que son cuatro los tipos de hiperplasia endometrial.

•Hiperplasia endometrial simple. Se trata de una proliferación benigna de las células endometriales, tanto en número como en tamaño, pero estas glándulas no presentan atipia citológica. Es la HE con menos riesgo de derivar en cáncer, un 1%.

•Hiperplasia endometrial compleja. Tampoco existe atipia citológica, pero, además de estar aumentadas en número y estar dilatadas, las glándulas tienen contornos irregulares y se aglomeran. El riesgo de que progresen en un cáncer al cabo de 10 años es del 3%.

•Hiperplasia endometrial simple atípica. En este caso, las células, además de estar agrandadas, tienen una estructura atípica, que es lo que incrementa el riego de cáncer. En este tipo de HE, el riesgo se eleva al 8% si no se toman las medidas adecuadas.

•Hiperplasia endometrial compleja atípica. Es la forma precursora del carcinoma endometrial, pues hasta un 29% de las mujeres con este tipo de hiperplasia suele progresar a cáncer endometrial si no se detecta a tiempo y se trata en un promedio de cuatro años.

Además del riesgo de cáncer, si la HE se da en mujeres en edad fértil, es probable que cause infertilidad, pues el endometrio, que es donde se anida y prolifera el óvulo fecundado, se convierte en un entorno hostil.

¿A qué síntomas hay que estar atentas?

Son muchas las mujeres que, pese a padecer HE, no tienen ningún síntoma, por lo que única manera de diagnosticarla con certeza son las revisiones periódicas. Aun así, de manifestarse, el principal síntoma son las alteraciones menstruales, que se pueden dar en otras patologías, como:

•Un sangrado menstrual abundante, tanto en cantidad como en duración.

Ciclos menstruales cortos, de menos de 21 días.

Sangrados entre periodos.

•Sangrados después de la menopausia.

En algunos casos, la HE puede causar otros síntomas como dolor abdominal, hinchazón o fiebre.

Las pruebas que determinan la presencia de hiperplasia de endometrio son la ecografía vaginal para medir el grosor del endometrio, una biopsia para analizar la morfología de las células del endometrio y una histeroscopia, que permite visualizar la cavidad uterina y las mucosas.

¿Cómo se trata?

El tratamiento varía mucho en función del tipo de hiperplasia y de la edad de la mujer, especialmente si está buscando un embarazo. Se puede dividir en farmacológico y quirúrgico:

•Farmacológico. Consta básicamente en administrar hormonas (progesterona o progestinas) que inhiben la división celular en el endometrio y son muy eficaces. Suelen administrarse vía oral, pero, dado que pueden ocasionar efectos secundarios, también existes dispositivos intrauterinos. Estos tratamientos están indicados en caso de hiperplasias no atípicas o de mujeres que quieren concebir, aunque su HE sea atípica. Durante el tratamiento, tienen que someterse a revisiones periódicas.

•Quirúrgico. En caso de hiperplasias atípicas, especialmente si la mujer ya no quiere tener hijos, se recomienda la extirpación del útero (histerectomía), a veces acompañada también de la extirpación de ovarios y trompas. De esta manera se evita que la HE pueda derivar en un cáncer. En algunos casos se puede optar por intervenciones menos invasivas, como advierten en la Revista Colombiana De Obstetricia y Ginecología, como la ablación del endometrio mediante el resectoscopio o el uso del láser.

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