¿Qué es la esteatosis hepática? Estos son sus síntomas, sus causas y su tratamiento

Representación de un hígado sano.
Representación de un hígado sano.
WIKIPEDIA / BRUCE BLAUS

El hígado es un órgano especialmente sensible a determinados hábitos de vida, y además tiene la particularidad de que los daños que recibe frecuentemente no producen síntomas hasta que ya están muy avanzados. Una de estas patologías es la enfermedad del hígado graso, o esteatosis hepática.

¿Qué es la esteatosis hepática y cuales son sus causas?

La esteatosis hepática no es otra cosa que la acumulación de grasa en el hígado. Existen dos tipos, en función de su causa: la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la que se debe al consumo de alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica.

Normalmente, la primera de las dos es poco grave y no suele conllevar complicaciones; la segunda, en cambio, puede degenerar en hepatitis alcohólica y cirrosis, ambas condiciones de gran gravedad.

En el caso de la esteatosis hepática no alcohólica, las causas son desconocidas, aunque se sabe que es más común en personas con diabetes de tipo dos, personas con obesidad, de mediana edad o mayores, de ascendencia hispana, con altos niveles de lípidos en sangre (colesterol o triglicéridos), con hipertensión, que usan ciertos medicamentos como los corticoides, que padecen trastornos metabólicos, que pierden peso de forma muy rápida, que padecen ciertas infecciones como la hepatitis C o que han estado expuestos a ciertas toxinas.

Esta forma de esteatosis hepática afecta a casi una de cada 4 personas, y su incidencia va en claro aumento en los países desarrollados.

Por su parte, la esteatosis hepática alcohólica se produce porque, al descomponer el alcohol, el hígado produce una serie de sustancias dañinas. Afecta a personas con un alto consumo de alcohol, especialmente si se sostiene a lo largo de mucho tiempo.

¿Cuáles son sus síntomas?

Por lo general, la esteatosis hepática tiene pocos o ningún síntoma, lo que dificulta su diagnóstico hasta los estados avanzados de la afección. Cuando aparecen molestias, suelen consistir en fatiga y molestias en el lado superior derecho del abdomen.

La forma de identificarla a nivel clínico pasa por un examen físico, un análisis de la historia clínica del paciente y ciertas pruebas específicas como análisis de sangre, toma de imágenes y, en ocasiones, biopsia.

Sus principales complicaciones son, en la enfermedad alcohólica, la degeneración en hepatopatía alcohólica o hepatitis alcohólica y  en cirrosis; en la no alcohólica, en cambio, la cirrosis y la fibrosis hepática (esto ocurre en entre el 5 y el 12% de los casos). Estas formas extremas pueden acarrear síntomas como acumulación de líquido en el abdomen, hinchazón de las venas del esófago, confusión, somnolencia, dificultad en el habla, cáncer de hígado e insuficiencia hepática terminal (cese definitivo del funcionamiento del hígado).

¿Cómo se trata?

La primera línea de tratamiento es actuar sobre la causa, ya sea reduciendo el consumo de alcohol o eliminando factores de riesgo como la obesidad. No existen tratamientos farmacológicos, por lo que si la enfermedad continúa progresando la única opción restante puede ser el trasplante de hígado.

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