¿Qué es el tétanos? Estos son sus síntomas, sus causas y su tratamiento

Cuadro de Charles Bell que muestra los espasmos típicos del tétanos.
Cuadro de Charles Bell que muestra los espasmos típicos del tétanos.
Charles Bell / The Royal College

En Occidente, son muchas las personas que tendrán el recuerdo de haber recibido la vacuna contra el tétanos tras haberse hecho una herida o un corte profundo. Gracias a esta estrategia, la enfermedad es muy rara en los países desarrollados, pero como ocurre con tantas otras todavía está presente en los países más desfavorecidos como un recuerdo más del daño que causa la desigualdad a millones de personas.

¿Qué es el tétanos? ¿Cuáles son sus causas?

El tétanos es una enfermedad infecciosa que ataca al sistema nervioso y que está provocada por la toxina que produce la bacteria Clostridium tetani. Se trata de un patógeno que sobrevive en la tierra y en las heces de los animales de forma latente, inactiva hasta que encuentra un hábitat propicio para su desarrollo. Entonces, la bacteria comienza a liberar una toxina llamada tetanospamina, que afecta a los nervios del cuerpo que controlan los músculos.

Como tal, se contagia en personas no vacunadas (o que no están al día con la pauta de vacunación) a través de cortes o heridas expuestas al suelo, la introducción de cuerpos extraños (como clavos, cristales o astillas) en la herida, el uso compartido de jeringuillas para consumir drogas con una persona infectada o a través del cordón umbilical si la madre está infectada.

Además, los antecedentes de enfermedades inmunodepresoras y la diabetes actúan como factores de riesgo a la hora de contraer el tétanos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas del tétanos aparecen tras un periodo de incubación de entre 3 y 21 días, siendo lo más común alrededor de 10.

La forma más común es el denominado tétanos generalizado, en el que los síntomas afectan a todo el cuerpo, comienzan progresivamente y se van agravando con el tiempo.

Los signos más claros del tétanos son espasmos musculares dolorosos, rigidez muscular en la mandíbula, labios, cuello y abdomen y dificultad para tragar.

Con el tiempo, el paciente puede sufrir espasmos generalizados y repetidos similares a convulsiones que duran varios minutos y que generalmente se desencadenan por la estimulación sensorial, y se arquean el cuello y la espalda. Aparece rigidez en las piernas, los brazos se flexionan y se llevan hacia el cuello, los puños se contraen y la rigidez en el cuello y en el abdomen puede llegar a dificultar la respiración.

En estas fases avanzadas, los síntomas característicos pueden coincidir con otros como cambios en la presión arterial, frecuencia cardíaca acelerada, fiebre y sudoración extrema.

Si la enfermedad progresa, el paciente puede llegar a sufrir fracturas (incluyendo la columna vertebral) por los espasmos o morir por la obstrucción de las vías respiratorias durante los espasmos o daños nerviosos.

¿Cómo se trata?

No hay una cura, como tal, para el tétanos; la estrategia se centra en abordar los síntomas y en los cuidados de apoyo.

En primer lugar, es preciso tratar la herida por la que las bacterias pueden haber ingresado en el cuerpo para eliminar suciedad y cualquier resto u objeto extraño que pueda albergar bacterias, así como extirpar el tejido muerto que pueda haber en ella.

Por otro lado, se puede administrar un anticuerpo humano como antitoxina a fin de eliminar con toda la que ya se encuentra en el cuerpo pero que aún no ha atacado los tejidos nerviosos. También, los sedantes pueden ayudar a minimizar los espasmos musculares.

El uso de la vacuna tras hacerse una herida es una medida preventiva que puede ayudar al cuerpo a eliminar las bacterias que puedan haber entrado por la herida antes de que se desarrollen en exceso, y los antibióticos pueden ayudar a acabar con las bacterias.

En general, la mortalidad del tétanos está entre el 20% y el 70%.

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