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Otitis de piscina, por qué se producen, cómo se tratan y cómo prevenirlas

  • Estar mucho tiempo en el agua y el clima cálido favorecen la aparición de las otitis externas. 
Las otitis externas son más frecuentes en verano debido a las piscinas
Las otitis externas son más frecuentes en verano debido a las piscinas
Pexels / Pixabay

En verano son muy frecuentes las otitis externas, es decir, las que producen en el oído externo, el que va el hacia el interior desde la oreja hasta el tímpano. Esta otitis es sobre todo habitual en los niños que pasan mucho tiempo en la piscina, de ahí que se la conozca también como otitis del nadador u otitis de la piscina.

¿Qué síntomas provocan y cómo se tratan?

Las otitis ‘piscineras’ están causadas por varios tipos de gérmenes, especialmente hongos y bacterias. Al pasar mucho tiempo en el agua o no secarse bien al salir, el oído se puede irritar, abriendo la piel del canal y permitiendo la entrada de bacterias u hongos. También puede producirse a causa de eczemas, irritaciones, tener la piel muy seca o limpiarse demasiado el canal auditivo. Aunque también pueden darse, las otitis producidas en las playas son mucho menos frecuentes que en la piscina debido a que en las piscinas la gente suele estar más cerca, el agua no circula tanto como en la playa y los posibles gérmenes se mueven y diluyen más. Además, como aseguran Dos Pediatras en Casa en su blog, las otitis externas están producidas en su mayoría por la bacteria Pseudomona aeruginosa, muy presentes en las piscinas. Así, la humedad retenida en el oído, el clima cálido y estar mucho rato en contacto con estas bacterias en las piscinas crean el ambiente ideal para la aparición de las otitis externas.

¿Qué síntomas provocan y cómo se tratan?

Las otitis externas suelen ser muy dolorosas, pero, dependiendo de la progresión de la infección los síntomas pueden ser más o menos intensos. Si se trata de una infección leve, se producirá picor y comezón, enrojecimiento y secreción de un líquido claro. Según se vaya complicando, si no se trata, estos síntomas se harán más intensos y pueden aparecer además obstrucción, pérdida auditiva y fiebre.

Una vez detectada la infección, el tratamiento más habitual son los antibióticos por vía tópica (en gotas), generalmente el Ciprofloxacino. En caso de que no se respondiera al tratamiento, se recomendarían los antibióticos orales, aunque no suele hacer falta.

En caso de que el dolor sea muy molesto o hay fiebre, se puede complementar el tratamiento con antinflamatorios o analgésicos. Además, se deberá evitar bañarse hasta que se resuelve completamente la infección.

Cómo prevenir las otitis de piscina

Prevenir o minimizar la aparición de las otitis externas provocadas por bañarse en la piscina es relativamente fácil. Sólo hay que tomar algunas medidas:

•Evitar bañarse en aguas muy concurridas o que no cumplan con los estándares de higiene exigidos.

•Usar tapones para los oídos, sobre todo si se es propenso a las otitis.

•No abusar del buceo ni pasar mucho tiempo con la cabeza debajo del agua. De hacerlo, conviene que sea siempre con tapones.

•Secarse bien -pero con cuidado-los oídos al salir del agua.

Evitar limpiarse el cerumen en exceso, sobre todo con bastoncillos, que pueden producir heridas si se utilizan mal. El exceso de cerumen también favorece la aparición de otitis y de tapones, pero si lo eliminamos de más, eliminamos también una barrera natural que evita que los gérmenes penetren en el oído.

•Evitar rascarse los oídos. Al hacerlo, podemos producirnos pequeñas irritaciones o heridas que favorezcan la entrada de gérmenes. Si somos propensos a eczemas o a tener la piel seca, conviene trataros, también paran evitar esas pequeñas heridas.

•No realizar zambullidas violentas, pues favorecen la entrada de agua en el canal auditivo.

•Ante cualquier molestia o dolor en el oído, es recomendable acudir al médico para evitar que, si es otitis, esta se complique.

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