Respaldo, reposabrazos, relleno... qué tener en cuenta para elegir el mejor sofá para cuidar de nuestra espalda

  • Los mejores sofás son los que nos permiten apoyar bien la espalda y los pies. 
Los sofás no están preparados para teletrabajar en ellos.
Los sofás no están preparados para teletrabajar en ellos.
Pexels / Pixabay

El dolor de espalda es una de las afecciones más comunes, pues se calcula que hasta el 80% de la población lo ha sufrido alguna vez. Hay muchas cosas que podemos hacer para tratarlo y evitarlo, sobre todo, hacer ejercicio para mantener fuerte la musculatura y mantener una higiene postural adecuada. Además de cómo nos sentamos, es importante dónde nos sentamos, por lo que elegir las sillas adecuadas, sobre todo si trabajamos con el ordenador y en casa, y un sofá en condiciones donde sentarnos cómodamente cuando descansamos es tan importante como hacerlo bien.

Hoy nos centraremos en cómo elegir el sofá adecuado para minimizar el dolor de espalda.

El sofá más adecuado

A la hora de elegir un sofá, tenemos que tener en cuenta varios factores, y uno de ellos es para qué usamos este mueble. Pero independientemente de esto, hay algunas características que deben cumplir todos para que no nos causen problemas de espalda:

•El respaldo debe medir entre 90 y 105 centímetros, que alcance al menos la mitad de la zona posterior de la cabeza. De esta manera nos aseguramos poder apoyarla. También se recomienda que sea reclinable -sobre todo si estamos mucho tiempo en él para cargar la zona lumbar-, que no esté partido en dos y que no tenga riñonera para que toda la superficie de la espalda quede en contacto.

•El fondo debe ser de unos 90-95 centímetros. Si es más profundo, nuestros pies se quedarán colgando o nos obligarán a ponernos al borde, lo que cargará la zona lumbar. Si es más corto, los muslos quedarían en arte fuera y el cuerpo se tensa. Una postura con las rodillas formando un ángulo de 90 grados es lo ideal.

•El reposabrazos es mejor que sea mullido en vez de duro -por si echamos una cabezadita- y que esté a la altura de los codos.

•Huir de los rellenos demasiado blandos. Un sofá demasiado blando nos hundiría y dificultaría nuestros movimientos y si es demasiado duro, es muy incómodo. Una ‘suave rigidez’ es lo ideal.

•Cojines, siempre que haga falta. No todos tenemos la misma estatura ni la misma curvatura en la columna, por eso debemos usar cojines para colocar en la zona donde precisemos, ya sea la zona lumar o incluso en la cervical.

Como no vamos a llevarnos un metro a la tienda de muebles, lo ideal es probar el sofá para ver si cumple con esto parámetros. Siéntate y comprueba que:

•Las caderas no quedan hundidas, o nos costará levantarnos.

•Los pies lleguen el suelo fácilmente, sin forzar la zona lumbar. Los que no son muy altos puede que necesiten algún cojín para apoyar la espalda.

•La zona lumbar está protegida y apoyada.

•No sientes presión en la parte posterior de las rodillas.

•Puedes apoyar el brazo en el reposabrazos sin inclinarte a un lado.

Cómo sentarnos en el sofá

Por mucho que compres el sofá más ergonómico del mundo, de nada sirve para aliviar el dolor de espalda si lo usamos mal. Estas son las claves para evitarlo:

Mantente erguido y la espalda apoyada en la parte de atrás, ya sea en el respaldo o ayudándote de un cojín.

La cabeza debe estar línea con los hombros y la columna vertebral, y las caderas en una posición neutral.

Las piernas nunca deben estar colgando, y una vez apoyadas en el suelo, intenta que formen un ángulo de 90 grados aproximadamente.

•Si usamos el sofá para ver la televisión, algo muy habitual, intenta que, cuando dirijas los ojos a la pantalla, no queden en medio, sino en el tercio superior de esta. Si no es así, debes mover la tele y ponerla más o menos elevada para evitar tensiones en el cuello.

•Los lectores o los que usan el sofá para mirar el móvil, además de no permanecer mucho tiempo en la misma posición, deben tener cuidado con el cuello y la posición de los brazos.

•No usarlo para teletrabajar, pues ni el mejor de los sofás ofrece la ergonomía correcta para trabajar durante un tiempo prolongado.

•Mejor no usarlo para dormir. Al igual que no están pensados para trabajar, tampoco están pensados para dormir. A veces es inevitable echar alguna cabezadita, pero que esa sea corta y siempre asegurándonos de que tenemos el cuello colocado correctamente, nada de quedarnos dormidos sentados y dejar caer la cabeza a un lado.

•Sea cual sea la actividad que realices en él, es recomendable levantarnos mínimo una vez cada hora para evitar el sedentarismo y no estar mucho rato en la misma posición. 

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