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Clamidia, la ETS que puede obstruir las trompas de Falopio y causar infertilidad

  • Si no se detecta y trata a tiempo, la clamidia puede causar problemas de fertilidad tanto en mujeres como en hombres. 
Imagen de bacterias de clamidia, al microscopio.
Imagen de bacterias de clamidia, al microscopio.
WIKIPEDIA

Son muchas las causas que pueden provocar infertilidad, tanto en el hombre como en la mujer. Unas sin congénitas, como malformaciones o enfermedades genéticas, y otras adquiridas. Entre estas últimas encontramos algunas enfermedades o infecciones de transmisión sexual que, a menudo de un modo silencioso, pueden afectar gravemente a la capacidad para tener hijos. Una de ellas es la clamidia, una infección bacteriana que, a corto plazo no es grave, pero que, a la larga, puede provocar una enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) en las mujeres o inflamación de los testículos y la próstata en el caso de los hombres.

¿Qué es la clamidia y cómo se transmite?

La clamidia es la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente en el mundo después del VPH (Virus del papiloma humano), y según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), en 2017 en España se produjeron casi 10 mil nuevas infecciones. Se trata de una enfermedad infecciosa, provocada por la bacteria Chlamydia Trachomatis que se transmite por mantener relaciones sexuales con penetración sin protección, pero también al besarse o practicar sexo oral, y de madres embazadas a fetos.

Una vez producida la infección, puede afectar a distintas zonas del cuerpo, como el recto, la garganta y el cuello del útero en el caso de las mujeres, o la uretra, la garganta y el recto en el caso de los varones.

¿Qué síntomas y problemas provoca?

Uno de los grandes peligros de la clamidia es su discreción, pues pueden pasar años sin que dé la cara. De hecho, no suele dar síntomas en el 75% de las mujeres y en el 50% de los hombres. Si se producen, estos son leves, como sensación de ardor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales o flujo vaginal anormal. Esta falta de síntomas provoca, por un lado, que la infección siga avanzando, y por otro, que se siga trasmitiendo sin que la persona que está infectada lo sepa.

Si se detecta a tiempo, se trata fácilmente con antibióticos, pero para ello, los pacientes deberán someterse a un examen -una citología en el caso de las mujeres-, algo que solo suele hacerse en las revisiones periódicas correspondientes o si el paciente presenta sintomatología. Además, al no ser una ser una infección que produzca inmunidad, podemos contraerla una y otra vez. Por eso, cuando se detecta la enfermedad, es necesario tratar también a la pareja.

Si la enfermedad no se detecta a tiempo, esta puede provocar consecuencias a largo plazo, como una enfermedad pélvica inflamatoria, algo que ocurre en el 50% de los casos de las clamidias no tratadas y que puede ser causa de infertilidad.

¿Por qué afecta a la fertilidad? ¿Es reversible?

La clamidia puede afectar tanto a la fertilidad de hombres como de mujeres. En el caso de los hombres, puede dar lugar a epididimitis, una inflamación en el epidídimo, la zona donde maduran los espermatozoides.

En el caso de las mujeres, lo más común es que se produzca una enfermedad pélvica inflamatoria (EIP), que causa infertilidad en el 13% de los casos si la tenemos una vez, pero que aumenta considerablemente si volvemos a padecerla, hasta el 35% después de dos y al 75% después de tres o más episodios.

La infertilidad en caso de EIP se produce por varios motivos. Por un lado, la bacteria puede llegar a adherirse a las células del cuello cervical, impidiendo con ello el paso de los espermatozoides al útero; por otro, extenderse después a los ovarios, alterando la fase de ovulación y, por último, producir una salpingitis (inflamación de las trompas de Falopio que puede acabar bloqueándolas). En los dos primeros casos, se dificultaría que el óvulo fuera fecundado por el espermatozoide, pero en caso de que se bloqueen las trampas de Falopio, puede complicarse aún más, pues además de dificultar la fecundación del óvulo porque este no puede descender al útero, podría dar lugar a embarazos ectópicos. Los embarazos ectópicos, que son los que se producen fuera del útero, en las trompas, pueden ser muy peligrosos para las mujeres, pues provocan abortos e incluso la pérdida de las Trompas de Falopio.

En caso de que ya se hayan producido daños en las trompas que dificulten el embarazo en el caso de las mujeres, además de un tratamiento con antibióticos, se pueden someter a una intervención quirúrgica por laparoscopia para eliminar adherencias que obstruyan las trompas de Falopio. Esta intervención suele funcionar en casos leves, pero en los casos graves a menudo el daño es irreversible, y para poder quedarse embarazada, someterse a una fecundación in vitro sería la única opción.

Como en el caso del resto de enfermedades e infecciones de trasmisión sexual, la prevención es la mejor arma, y esta se consigue manteniendo relaciones sexuales seguras, utilizando el preservativo, y con revisiones ginecológicas frecuentes. 

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