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Retos psicológicos de las personas que emigran: el duelo migratorio y el choque cultural inverso

  • La familia y los amigos, la cultura, el idioma o el estatus son algunas de las pérdidas asociadas a la experiencia migratoria.
  • "El choque cultural inverso es comparable a una segunda migración y, por lo tanto, conlleva la elaboración de un nuevo duelo”, afirma Celia Arroyo, experta en acompañamiento psicológico para emigrantes y retornados de Volvemos.
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Tanto las personas que emigran como aquellas que retornan a su país de origen pueden pasar por procesos mentales de gran complejidad.
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Tanto las personas que emigran como aquellas que retornan a su país de origen tras un periodo más o menos largo fuera pasan por procesos mentales de gran complejidad y retos emocionales muy concretos. Dos de los más importantes son el llamado duelo migratorio y el choque cultural inverso que pueden provocar emociones como nostalgia, tristeza, confusión, ansiedad y presentar síntomas psicosomáticos.

Según informa Volvemos, iniciativa que desde 2016 fomenta el retorno de emigrantes a España y que acaba de poner en marcha un servicio de acompañamiento psicológico para emigrantes y retornados después de vivir en el extranjero, estas sensaciones se han visto agravadas, además, debido a la situación de pandemia global. 

“Las distancias se han hecho más grandes, y aumenta la sensación de incertidumbre y de lejanía de nuestros seres queridos en caso de que sufran problemas de salud repentinos u otras situaciones inesperadas. Muchos emigrantes se han cuestionado su estancia en el extranjero o han acelerado su vuelta, lo que puede generar impactos emocionales importantes para esas personas”, señalan sus responsables.

Pero, ¿en qué consisten el duelo migratorio y el choque cultural inverso y de qué manera afectan a las personas que pasan por una situación de emigración o de retorno?

Según explica la psicóloga Celia Arroyo, del equipo de acompañamiento emocional de Volvemos, el duelo migratorio es el proceso de elaboración de las pérdidas asociadas a la experiencia migratoria. Estas pérdidas asociadas a la migración son principalmente seis: la lengua (que implica en algunos casos la frustración de no poder expresarse como a uno le gustaría en otro idioma), la cultura, la familia y los amigos, el estatus (en muchos casos quien emigra comienza realizando trabajos de menor cualificación), el contacto con el grupo de pertenencia/referencia y la tierra.

El duelo migratorio se diferencia de otros duelos en que es parcial (porque siempre existe la posibilidad de volver), recurrente (porque se activa cada vez que volvemos al país de origen de visita) y múltiple (porque no se pierde una única cosa sino varias).

¿Cuáles son los signos del duelo migratorio? La psicóloga señala como más frecuentes:

- Sentimientos de ansiedad, irritabilidad y/o tristeza que tienen lugar incluso en momentos en que la persona ha conseguido las metas que buscaba en el país de acogida.

- Somatizaciones como la sensación de tener algo atascado en la garganta, dolores de estómago, de espalda o de cabeza.

- Dificultades asociadas la identidad y la autoestima. “Cuando el migrante llega al país de acogida, es frecuente que no preste gran atención a los sentimientos de tristeza por las pérdidas de vivir fuera de España, o que incluso las niegue”, explica Arroyo. “Es habitual que idealice la cultura de acogida e infravalore España. La razón es sencilla, es más fácil adaptarse a un nuevo país si pensamos que éste es maravilloso y dejar el nuestro si nos convencemos de que no tiene nada que ofrecernos”. La especialista afirma que con el tiempo estos sentimientos suelen evolucionar hacia posiciones ambivalentes tanto hacia el país de origen como hacia el país de acogida, que los migrantes describen como “vivir en una especie de limbo identitario.

- Paralización del proyecto de vida y dificultad para tomar decisiones: “Ante la indecisión de quedarse o regresar, muchas personas demoran otras decisiones como la de comprometerse con una pareja, tener hijos o prosperar profesionalmente”.

- Sensación de estar atrapado en el extranjero, con la desesperanza que este sentimiento conlleva.

- Aparecen también o se agravan los sentimientos de culpa por las personas que se han dejado en el país de origen.

De vuelta a casa

Por su parte, se denomina choque cultural inverso a las dificultades emocionales que pueden surgir a aquellos emigrantes que deciden retornar a su tierra. “Para muchos autores, el choque cultural inverso es comparable a una segunda migración y, por lo tanto, conlleva la elaboración de un nuevo duelo”, afirma Celia Arroyo.

¿Por qué tienen esta sensación de nueva pérdida los retornados? La psicóloga explica que esta pérdida puede de deberse a varios motivos:

- El sentimiento de libertad que otorga a muchos migrantes vivir fuera de su país de origen. “Sienten que pueden empezar de cero, ser quienes quieran y cuando vuelven a España pierden parte de esa libertad, porque están de nuevo supeditados a las expectativas de su entorno en España”.

- La cultura laboral: uno de los aspectos que más echan de menos los retornados son las facilidades para conciliar vida personal y laboral, la meritocracia y la inexistencia de ‘titulitis’.

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Poder adquisitivo:para muchos, otra pérdida es el poder adquisitivo, ya que la gran mayoría vuelven a España con un sueldo inferior al que tenían en el país de acogida.

- Las relaciones que se hicieron en el país de acogida: también se pierden los vínculos que se establecieron en el extranjero “que para algunos significa las relaciones más íntimas y solidarias que han experimentado nunca”.

- Los valores de la cultura de acogida: los valores y estilo de vida de la cultura de acogida que se han incorporado como propios, como por ejemplo: la puntualidad, el silencio, los horarios de comida... 

La experta hace hincapié en que el gran problema asociado al choque cultural inverso es que para muchas personas resulta inesperado y desconcertante por lo que acaba convirtiéndose en una experiencia muy dolorosa.

 “A menudo los que están fuera ansían el momento del regreso y delegan la felicidad que anhelan en volver a su tierra pero el que vuelve no siempre ha pensado que él ha cambiado; que si lleva mucho tiempo fuera, el país que conoce también ha cambiado, que sus familiares y amigos también han cambiado. Es como si esperase retomar su vida en el momento en que la dejó”.

¿Qué cosas pueden ayudar a reducir el impacto del choque cultural inverso? La psicóloga identifica:

- No delegar toda la felicidad en la vuelta: “Hay que intentar vivir en el presente y disfrutar de las cosas que nos ofrece la situación en la que estamos, mientras programamos, de forma realista, la vuelta”.

- Mentalizarse de que es el emigrante quien tiene que adaptarse de nuevo. “Algunas personas se sienten frustradas por no poder convencer a los suyos de su nueva manera de ver la vida y terminan aislándose. El aislamiento, además de doloroso, es uno de los principales factores de riesgo en salud mental”.

- Ponerse en contacto con otras personas que han retornado porque ellos van a comprender mejor que nadie esos sentimientos ya sea con grupos de amigos o con grupos de apoyo emocional.

Más información sobre el servicio de acompañamiento psicológico para emigrantes y retornados de Volvemos aquí

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