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Ocho frases que no deberías decir a una persona que sufre ansiedad

  • Según datos de la Confederación Salud Mental, el 6,7% de la población en España sufre ansiedad.
  • Las personas con ansiedad son conscientes de la irracionalidad de sus pensamientos y miedos pero también incapaces de parar por sí solas esta preocupación.
Las palpitaciones, la sensación de ahogo, la angustia y las fobias son los síntomas más generalizados de la ansiedad.
Las palpitaciones, la sensación de ahogo, la angustia y las fobias son los síntomas más generalizados de la ansiedad.
PIXABAY

Según los datos ofrecidos por la Confederación Salud Mental España, el 6,7% de la población en España está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas que sufren depresión en nuestro país. Una dolencia que, además, se ceba más con las mujeres (9,2%) que con los hombres (4%).

Sus síntomas más generalizados son las palpitaciones, la sensación de ahogo, la angustia y las fobias y según explican desde la Clínica Universidad de Navarra las causas fundamentales son los factores genéticos (presentando mayor riesgo a aquellas personas con dificultad para afrontar los acontecimientos estresantes) y, por extensión, los propios acontecimientos estresantes, en particular, enfermedades físicas, problemas laborales y dificultades en las relaciones interpersonales.

A diferencia de la ansiedad relativamente leve y transitoria causada por un evento estresante, los trastornos de ansiedad pueden hacerse crónicos si persisten los acontecimientos estresantes que los han provocado o se mantienen estilos de pensamiento que ocasionan un temor a la presentación de los síntomas, creándose un círculo vicioso entre la ansiedad y el temor a presentarla.

Cuando una persona cercana como un amigo, un familiar o nuestra pareja sufre ansiedad es lógico que nos preocupe y que queramos demostrarle nuestro apoyo. Sin embargo, no todo el mundo cuenta con la misma inteligencia emocional ni empatía para entenderle ni todos somos capaces de ponernos el pellejo de la otra persona cuando no hemos sufrido algo similar en nuestras propias carnes.

Por todo ello, los expertos aconsejan no caer en frases hechas ni tópicos y evitar la utilización de algunas frases o expresiones que podrían perjudicar más que beneficiar a la persona que sufre ansiedad. Repasamos algunas de las más comunes:

Cálmate

Pedirle a alguien con ansiedad que se relaje es como pedir a alguien con el brazo roto que no sienta dolor. Lo habitual es que quien sufre de ansiedad no tengas las herramientas suficientes en su poder para poder llegar a esa calma por sí mismo. Decirle a una persona con ansiedad que se tranquilice no va a conseguir otra cosa que provocarle frustración y sentimientos de culpabilidad así como la sensación de que su entorno está cansado de ella y que se va a quedar sin su apoyo. Por otro lado, con una expresión de este tipo estamos invalidando sus sentimientos.

No te preocupes

Aunque no nos guste ver sufrir a las personas que nos importan decirle a alguien con ansiedad que no se preocupe en el fondo lo único que consigue es minimizar su trastorno y hacerle sentir que no cuenta con apoyos. Todo ello repercutirá en su autoestima y provocará que se aísle de su entorno. Las personas con ansiedad son completamente conscientes de la irracionalidad de sus pensamientos y miedos pero son incapaces de parar por sí solas esta preocupación. 

Todo está en tu mente

Nada más lejos de la realidad porque la ansiedad se manifiesta en todo el cuerpo: sudoraciones, taquicardias, náuseas, falta de sensibilidad, temblores... Aunque es cierto que la ansiedad está influencia por la interpretación que el que la sufre hace de la realidad no hay que minimizar lo que esa persona siente porque no es algo voluntario ni fácil de controlar. Que nosotros no la hayamos experimentado en primera persona no quiere decir que no exista.

Sé lo que sientes / Yo también me he puesto nervioso alguna vez

Todo el mundo se ha sentido inquieto, nervioso o estresado alguna vez pero nada tiene que ver con tener ansiedad, un trastorno donde la persona es capaz de sentir miedo a volverse loco o a morir debido a los síntomas. Los nervios esporádicos son algo completamente natural y otra muy distinta un miedo que puede incapacitar durante meses o incluso años.

Respira y relájate

Ante una crisis de ansiedad de un persona de nuestro entorno nada más erróneo que pedirle que se tranquilice y respire. Podemos provocar una hiperventilación en el paciente que aumente en mayor medida el grado de dicha ansiedad.

No tengas miedo

Para una persona que sufre de ansiedad el miedo es completamente real y decirle que no existe no hará que desaparezca. Al contrario, lo que hay que transmitirle es que estamos a su lado para ayudarle.

Necesitas descansar

Descansar, dormir bien, hacer ejercicio o tener una dieta saludable pueden ayudar pero no curan la ansiedad. En la mayoría de los casos la solución está en la combinación de terapia y medicación, el apoyo del entorno y la voluntad de quien la sufre.

Todo va a salir bien

Reconfortar a una persona que sufre es una reacción natural. No obstante, la persona que siente ansiedad no tiene la sensación de que las cosas vayan a ir bien (todo lo contrario) y quizás este tipo de frase le parezca un sinsentido o una frase hecha para salir del paso.

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