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Los niños nacidos de embriones congelados podrían tener más riesgo de cáncer, según un estudio

Mujer embarazada.
Mujer embarazada.
PEXELS

Los niños nacidos de embriones congelados y transferidos a la madre podrían tener un riesgo algo mayor de sufrir cáncer que aquellos nacidos por concepción espontánea o por transferencia de embriones sin congelar.

Así lo sugiere un estudio a gran escala publicado en el medio especializado PLOS Medicine, si bien los autores advierten de que estos resultados deben ser interpretados con cautela.

Estudio de gran cohorte

La transferencia de embriones congelados se ha extendido en los últimos años en el ámbito de la reproducción asistida debido a las ventajas que ofrece sobre otros métodos como la transferencia de embriones no congelados (mejor supervivencia del embrión y mayor cantidad de nacimientos vivos).

Con todo, ya habían surgido algunas preocupaciones al respecto y, de hecho, ciertas investigaciones habían apuntado a una mayor incidencia del cáncer infantil en los niños nacidos por este método.

En este caso, los autores se propusieron investigar esta cuestión con el estudio de mayor cohorte realizado hasta la fecha. Para ello, tomaron los datos de más de 170.000 niños nacidos por reproducción asistida, incluyendo más de 22.000 mil nacidos de embriones congelados, y alrededor de 7.7 millones de niños nacidos por concepción espontánea en Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia.

Una diferencia pequeña, pero significativa

Tras un seguimiento medio de 10 años, encontraron que la tasa de incidencia del cáncer diagnosticado antes de los 18 años fue de 16,7 por cada 100.000 personas cada año para los nacidos por concepción espontánea y de 19,3 por cada 100.000 personas al año para los nacidos mediante tecnología de reproducción asistida.

Sin embargo, al mirar concretamente a la incidencia de los nacidos tras una transferencia de embrión congelado, observaron que existía una diferencia mucho más considerable: en esta demografía, la tasa era de 30.1 por cada 100.000 personas cada año. El ajuste de factores como la macrosomía, el peso al nacer o defectos congénitos importantes tan sólo influyó en la asociación de manera marginal.

Además, atendiendo a tipos de cáncer específicos, destacaron que los niños nacidos tras una transferencia de embriones congelados tenían más del doble de riesgo de padecer leucemia en comparación con aquellos nacidos por transferencia de embriones sin congelar o los nacidos por concepción espontánea.

Limitaciones

Aún así, los autores advierten de estos resultados tienen ciertas limitaciones. Por una parte, el bajo número de cánceres registrados, en cualquier caso, puede distorsionar estadísticamente los riesgos; por otra, no se conoce ninguna razón concreta por la que los niños nacidos de esta manera puedan tener un riesgo de cáncer incrementado.

Por ello, creen que es importante clarificar si estas diferencias estadísticas se explican por el propio procedimiento, por otros factores diferentes o por el simple azar. Esto no resulta sencillo, ya que (afortunadamente) la incidencia del cáncer infantil es muy baja.

Referencias

Nona Sargisian, Birgitta Lannering, Max Petzold, Signe Opdahl, Mika Gissler, Anja Pinborg, Anna-Karina Aaris Henningsen, Aila Tiitinen, Liv Bente Romundstad, Anne Lærke Spangmose, Christina Bergh, Ulla-Britt Wennerholm. Cancer in children born after frozen-thawed embryo transfer: A cohort study. PLOS Medicine (2022). DOI: https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1004078.

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