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Ictericia por lactancia materna: ¿Se puede disminuir?

<p>Este bebé prematuro  que sufre de ictericia recibe terapia con luz en el Starlight Neonatal Unit en el Barnet Hospital de Londres.</p>
Este bebé prematuro  que sufre de ictericia recibe terapia con luz en el Starlight Neonatal Unit en el Barnet Hospital de Londres.
David Bishop

La ictericia es una condición que provoca que la piel y el blanco de los ojos tomen un tono amarillento. Puede sobrevenir por muchas razones, y es muy frecuente que ocurra de hecho en los recién nacidos. En este último contexto, está íntimamente relacionada con la lactancia materna.

¿Por qué sucede la ictericia durante la lactancia?

La ictericia consiste en que el cuerpo no descompone adecuadamente un pigmento amarillo llamado bilirrubina, producido al reciclar glóbulos rojos, que se acumula entonces en algunos tejidos causando la característica coloración amarillenta.

Al nacer, no es raro que los bebés puedan estar algo amarillentos. Sin embargo, si el tono se alarga más allá de la primera semana, puede estar sucediendo por una serie de fenómenos relacionados con la lactancia materna.

Más específicamente, puede ser porque la leche contiene sustancias que favorecen la reabsorción de la bilirrubina desde el intestino, porque contiene sustancias que impiden que ciertas proteínas del hígado descompongan la bilirrubina o porque el bebé no está recibiendo suficiente leche materna (ictericia por inanición).

Sea como sea, la ictericia por la leche materna suele ser hereditaria y afecta a en torno a un tercio de todos los bebés. Normalmente, no tiene ningún tipo de consecuencias graves.

¿Se puede disminuir?

Las actuaciones al respecto van a variar según la causa y según los parámetros específicos que muestre el bebé. Por ejemplo, si se debe a una falta de leche materna, el médico puede aconsejar cambios en la forma o las rutinas de dar el pecho o prescribir la alimentación a través de fórmula.

En los otros supuestos, lo normal es que no sea necesario hacer nada, ya que los niveles de bilirrubina tienden a normalizarse por sí solos antes de la semana 12. En el caso de que fueran demasiado altos, se puede colocar al bebé bajo luces ultravioletas (eso sí, como parte de un tratamiento de fototerapia llevado a cabo por un especialista o bajo instrucciones médicas y jamás de forma casera ni por propia decisión).

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