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¿Existe el punto G? ¿Los hombres tienen un punto G en el ano?

Pareja en la cama.
Pareja en la cama.
UNSPLASH

Desde hace ya algunas décadas, el punto G se ha convertido en una suerte de santo grial del placer sexual femenino. Sin embargo, muy poca gente sabría decir cómo es exactamente o con qué estructura anatómica se corresponde realmente.

Algo parecido sucede cuando algunas personas defienden que en el interior del recto masculino existe un elemento análogo, que sería responsable del placer que es posible obtener a través de la estimulación anal. De nuevo, son pocos quienes sabrían identificar exactamente con qué parte de nuestra anatomía se correspondería, si existe, dicho punto.

La controversia del punto G femenino

Las descripciones del punto G en las mujeres (cis), desde el ámbito científico, se han basado principalmente en los reportes de algunas de ellas que dicen sentir un placer especialmente intenso cuando reciben estimulación en un punto determinado del interior de la vagina. En la gran mayoría de los  casos, la ubicación es similar: a unos pocos centímetros de la entrada y en la parte anterior, tras el pubis.

El problema llega cuando se intenta describir anatómicamente que es el punto G. Y es que, en principio, no parece haber ninguna estructura anatómica diferenciada que se corresponda con él.

Esto ha provocado siempre una agitada controversia sobre si el famoso punto G existe realmente o no, que hasta la actualidad no ha podido resolverse de manera definitiva.

Para solventar el enigma, se han propuesto dos explicaciones que en la actualidad son las más aceptadas por los defensores de la existencia del punto G. La primera dice que se trataría simplemente de un punto de la vagina en el que se concentran numerosas terminaciones nerviosas; en este sentido, mientras que algunas investigaciones anatómicas efectivamente dicen haberlas encontrado otras lo desmienten, por lo que no puede considerarse concluyente. La segunda, que lo que sucedería es que al estimular dicho punto  en realidad se estaría estimulando el clítoris desde detrás, lo que a algunas mujeres podría producirles gran placer.

Sea como sea, lo que evidencia esta polémica es un alarmante desconocimiento de la anatomía sexual femenina incluso desde la óptica científica, debido en parte a los tabús sexuales y a los sesgos de género (no es casual que la anatomía sexual masculina esté mucho más claramente descrita). Al fin y al cabo, una estructura tan importante como el clítoris no se describió completamente hasta 1998, con lo que está claro que aún nos queda mucho por aprender.

La próstata, el verdadero punto G de los varones

Por el contrario, la cuestión del punto G masculino está más clara científicamente, y el desconocimiento se restringe más al público general (de nuevo, probablemente por los tabúes que rodean al sexo anal masculino).

Efectivamente, se sabe que dentro del recto masculino existe un punto cuya estimulación resulta muy placentera a muchos varones cis, llegando a provocar orgasmos o a 'amplificar' los que se alcanzan por estimulación del pene. Y, en este caso, se sabe de qué estructura se trata: la próstata.

La próstata es palpable desde el interior del recto (aunque no se encuentra dentro del mismo, sino más bien dentro del cuerpo entre el recto y la base del pene), algo que los urólogos han utilizado durante años para detectar anomalías en la misma. Concretamente, se encuentra a unos cinco o seis centímetros del ano, en la parte anterior del recto (en dirección al ombligo).

La estimulación de la misma es placentera para muchas personas gracias a que hay una serie de nervios conectados a ella, lo que se conoce como plexo prostático. Sin embargo, también es cierto que hay un fuerte componente psicológico en ese placer, por lo que la predisposición a la hora de estimularla va a determinar el resultado.

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