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Dolores de crecimiento en los niños y adolescentes, qué hay de verdad y qué de mito

  • Los dolores de crecimiento que se presentan durante la infancia son de origen desconocido y ajeno a crecer.
  • ​En la pubertad, en cambio, sí pueden darse dolores en las rodillas y en los talones durante el estirón puberal. 
Los 'dolores de crecimiento' más típicos tienen lugar en las rodillas
Los 'dolores de crecimiento' más típicos tienen lugar en las rodillas
Karolina Grabowska / Pexels

Es bastante habitual que los niños se quejen de que les duelen las piernas, las rodillas…sin causa aparente. A estos dolores se les suele llamar ‘dolores de crecimiento’, pero ¿de verdad crecer duele? ¿Ocurren cuando el niño da un estirón? ¿Y en la adolescencia? Aclaramos algunos de los mitos y verdades que hay detrás de estas molestias.

¿Qué son exactamente los dolores de crecimiento?

Lo que se conoce como ‘dolores de crecimiento’ es un dolor benigno, propio de la infancia -especialmente entre los 4 y 8 años- que suelen aparecer a última hora de la tarde o la noche. Es un dolor difuso, que tiene lugar en las piernas, los muslos y la parte trasera de la rodilla sin que se observe ninguna anomalía, inflación, etc. Por lo general, el dolor dura minutos u horas y desaparece por la mañana. Estos episodios pueden repetirse de forma intermitente durante meses.

En cuanto a la causa que los produce es desconocida, pues al evaluar al niño no se encuentra ninguna anomalía que pueda estar causando el dolor. Además, aunque se les llame ‘dolores de crecimiento’, esto es poco adecuado, pues según afirman en la web Familia y Salud, de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, “no hay ningún dato para pensar que crecer duela. Como los dolores ocurren en la infancia y son benignos, se les llama dolores de crecimiento”. Además, estos dolores tampoco suelen coincidir con los periodos de crecimiento rápido y no se localizan en las zonas de crecimiento de los huesos. Por eso, no se pueden achacar al crecimiento.

¿Cómo aliviar el dolor y cuándo consultar al pediatra?

Que no se encuentre la causa, o que esta sea benigna, no significa que no tengamos que atender el dolor del niño. Aunque no haga falta administrarle analgésicos, como ibuprofeno o paracetamol, para aliviarlo, podemos dar un masaje, ponerle calor, estirar o, simplemente, estar con él, escucharlo y distraerlo.

En algunas ocasiones, aunque las menos, estos dolores pueden deberse a alguna enfermedad importante, por eso, la AEP, en su web En Familia, recomienda ir al médico si:

•El dolor es de intensidad creciente y muy frecuente

•No desaparece durante el día

•Se localiza en las articulaciones

•Duele una sola pierna

•El dolor va a acompañado de debilidad, fiebre, malestar…

Influyen en la actividad normal del niño.

¿Y si los dolores ocurren en la pubertad?

Una mención aparte merece otro tipo de ‘dolores de crecimiento’, en este caso se producen en la pubertad y la adolescencia y, a diferencia de lo que ocurre en la infancia, sí empeoran con la actividad física. De hecho, se suelen dar hasta en el 20% de los chicos y chicas que practican mucho deporte. En este caso sí sería más adecuado llamarlos dolores de crecimiento, pues coinciden con el típico estirón puberal y sí se pueden relacionar con un crecimiento más acelerado. Eso sí, no son dolores en los huesos ni en articulaciones, como se tiende a pensar, sino de los cartílagos. Como nos explicó la Doctora Toya de la Rua, editora de EnFamilia, “durante las fases de crecimiento rápido, los músculos, huesos y tendones crecen a diferente velocidad, y esto hace que los tendones que se insertan en el hueso produzcan tracciones constantes en el mismo y puedan producir inflamación y dolor. Es típico en rodillas y en los talones”.

Así lo explican Dos Pediatras en Casa en su blog, “cuando esos tendones someten a los cartílagos de crecimiento de un niño adolescente a una tracción repetida e intensa puede llegar el momento en que provoquen inflamación y con ello dolor. Es como si el cartílago de crecimiento, que ya de por sí está trabajando más de la cuenta para que el niño pegue el estirón dijera “… estoy aquí dándolo todo para que el niño pegue el estirón y encima el tendón que tengo insertado a mi lado no para de tirar de mi… pues mira, como que no puedo con todo…”. Y entonces se inflama, lo que se traduce en dolor”.

Si este dolor se produce en la parte inferior de rodilla se conoce como enfermedad de Osgood-Schlatter y si tiene lugar en el talón como enfermedad de Severs.

En estos casos, los dolores empeoran con el ejercicio y pueden aliviarse con antinflamatorios. Es probable que no resuelvan hasta pasado el periodo de máximo crecimiento.

Si el dolor tiene unas características distintas, al igual que ocurre con los dolores de la infancia, es recomendable acudir al médico por si la causa de los dolores fuera otra. 

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