Desprendimiento de placenta en el embarazo: Qué es y cómo se trata

Desprendimiento de placenta.
Desprendimiento de placenta.
BRUCEBLAUS / WIKIMEDIA COMMONS

Afortunadamente, la medicina ha ido logrando que el embarazo y el parto, dos procesos naturalmente complicados para la salud humana, sean cada día más seguros, con mayores probabilidades de tener éxito y menos riesgo para la madre. A pesar de ello, no obstante, siempre existe el riesgo de que se presenten complicaciones. El desprendimiento de placenta es una de ellas, poco frecuente pero bastante grave.

¿Qué es el desprendimiento de placenta?

El desprendimiento de placenta ocurre cuando ésta se separa, total o parcialmente, de la pared del útero antes del parto. Esto frecuentemente sucede de forma repentina y puede significar el cese de suministro de oxígeno y nutrientes del bebé y causar una hemorragia fuerte en la madre.

Por tanto, el desprendimiento de placenta se considera una urgencia médica y, si no se trata, puede poner en peligro tanto a la madre como al bebé.

Normalmente, las causas de este problema son desconocidas, aunque también puede venir provocado por traumatismos o lesiones como caídas o accidentes de tráfico.

Sí se sabe que existen una serie de factores que aumentan el riesgo de padecer desprendimiento de placenta, como son el haber sufrido uno con anterioridad, padecer hipertensión crónica, la preeclampsia y la eclampsia, el consumo de tabaco, el uso de cocaína, la rotura prematura de las membranas, la infección uterina (corioamnionitis) o la edad avanzada (mayor de 40 años).

Su principal síntoma es la hemorragia vaginal, que puede ser repentina y profusa o intermitente, pero hay que tener en cuenta que no siempre se da. Otros signos comunes son el dolor abdominal o de espalda, la sensibilidad o la rigidez uterina, y las contracciones seguidas.

Algunas de las complicaciones que puede originar el desprendimiento de placenta incluyen el shock (por la pérdida de sangre), ciertos problemas de coagulación, insuficiencia renal o de otros órganos (también por el sangrado), crecimiento deficiente del bebé, insuficiencia de oxígeno en el feto, nacimiento prematuro y muerte fetal intrauterina.

¿Cómo se trata?

Cuando el embarazo está próximo a la fecha de parto, la inducción del mismo suele ser la solución al desprendimiento de placenta. Dependiendo de la gravedad en el caso concreto, éste será vaginal (con estrecho control médico) o inmediato y por cesárea.

Por el contrario, si es demasiado pronto para el parto el tratamiento varía en función de la gravedad del desprendimiento. En el mejor de los casos, si el sangrado se detiene, el bebé está estable y su frecuencia cardíaca es normal, puede bastar con guardar reposo y, a veces, emplear ciertos medicamentos para proteger los pulmones y el cerebro del feto.

En los casos más graves, puede ser necesaria la realización de transfusiones de sangre a la madre o incluso la práctica de una histerectomía (extirpación quirúrgica del útero).

Mostrar comentarios

Códigos Descuento