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Estudian la muerte de un hombre de 36 años tras recibir la vacuna de Janssen: ¿pueden inyectarla a menores de 40?

Navarra comienza a administrar la vacuna de Janssen a unas 830 personas
Un vial de la vacuna de Janssen.
Eduardo Sanz / Europa Press

La muerte de un hombre de 36 años en la provincia de Sevilla diez días después de haber recibido la vacuna de Janssen contra la COVID-19 conmocionó a principios de semana a la población española y trajo a la memoria colectiva los trombos sufridos por un pequeño porcentaje de inmunizados con los sueros de adenovirus. El fallecido fue inicialmente diagnosticado de un ictus y derivado al Hospital Virgen del Rocío de la capital, donde falleció con varios trombos y un fallo multiorgánico. Ahora, las autoridades sanitarias estudian lo ocurrido para esclarecer si existe una relación entre dicho fármaco y el fallecimiento.

Entre los interrogantes que acompañan a este caso, destaca la incógnita de por qué un ciudadano de 36 años recibió la inyección de Janssen, cuando el Ministerio de Sanidad la restringe a los mayores de 40 en su última actualización de la estrategia de vacunación. Es precisamente lo que se plantea su hermana María, que no halla respuesta. De hecho, el departamento de Carolina Darias siempre ha expresado su negativa a modificar esta limitación, a pesar de las peticiones de varias comunidades autónomas de ampliar la franja para avanzar en la campaña de inmunización.

La vacuna de Janssen -también conocida como de Johnson & Johnson- ya estuvo en el punto de mira de la opinión pública y de las autoridades sanitarias el pasado abril, cuando varias personas inmunizadas con este preparado presentaron casos de trombos asociados a un bajo nivel de plaquetas en sangre. Estos episodios llegaron a paralizar la utilización de este producto en Estados Unidos y la UE, que fue posteriormente retomada, aunque con ciertas limitaciones de uso en algunos territorios.

¿Para quién recomienda la EMA este suero?

La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) aprobó el pasado 11 de marzo el uso del fármaco de Janssen en toda la Unión tras haber finalizado su periodo de análisis. La vacuna se convertía, así, en la cuarta disponible para el territorio comunitario tras las de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Su utilización se recomendó inicialmente para mayores de 18 años, una valoración que no cambió después de la controversia sobre los trombos sufridos por personas recién inmunizadas con este producto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Food and Drugs Administration (FDA) estadounidenses se pronunciaron en la misma línea.

¿A quién se inocula esta vacuna en España?

El preparado de Janssen contra la COVID-19 comenzó a administrarse en España a la población de entre 70 y 79 años, para extenderse después a los mayores de 60 y posteriormente por encima de los 50. Algo más tarde, ya en la octava actualización de la estrategia de vacunación, a estos colectivos se sumó el de personas entre los 40 y los 49.

No obstante, existen algunas excepciones y es posible emplear este compuesto en mayores de 18 años si pertenecen a unos grupos muy concretos recogidos en este texto del Ministerio:

  • Colectivos vulnerables desde el punto de vista social, económico y/o laboral (como personas sin hogar, del sector hortofrutícola e inmigrantes sin regularización de la situación administrativa).
  • Personas difíciles de vacunar (como grandes dependientes a los que es complicado acceder, aquellos con autismo profundo y enfermedad mental con alto riesgo de agitación por su patología de base...).
  • Personas difíciles de captar para la vacunación (como trabajadores del mar que realizan pesca de altura en campañas de larga duración y población en centros de internamiento o tutelados).
  • Cooperantes que se desplacen en misión a países de alto riesgo y personas que por razón de su actividad no se vayan a encontrar en España en las fechas de la segunda dosis.

Estas consideraciones se mantuvieron incluso cuando la Comunidad de Madrid, Andalucía, Galicia y Cataluña solicitaron ampliar el uso de Janssen en la población menor de 40 años, para tratar de paliar la falta de dosis que aseguraban estar padeciendo.

Además, en el documento de Sanidad, vigente actualmente, el Ministerio desaconseja la vacuna de Janssen en personas con antecedentes de trombocitopenia inducida por heparina, pero no para pacientes con factores de riesgo convencionales para trombosis.

Polémica con los trombos

El pasado 13 de abril, Estados Unidos suspendió temporalmente la vacunación con el compuesto de Janssen después de detectar ocho casos de trombos asociados a un bajo nivel de plaquetas en sangre en individuos recién inmunizados con este fármaco entre los siete millones de personas que lo habían recibido. Apenas diez días después, el país retomó la inoculación de este compuesto.

A estos casos iniciales se sumaron otros nuevos tanto en Estados Unidos como en la UE, todavía muy minoritarios, y las autoridades sanitarias de ambos territorios optaron por recomendar la utilización del preparado. En su explicación, aducían que se trataba de casos muy excepcionales, que la vacuna es segura y que los beneficios de emplearla superan ampliamente los riesgos, en un caso muy similar al de AstraZeneca.

Fue el hecho de que estos trombos se producían en personas relativamente jóvenes, por lo general, por debajo de 50 años, lo que llevó al Ministerio a limitar a una determinada franja de edad el uso del suero de Janssen, a pesar de que los organismos sanitarios lo autorizaron para mayores de 18. Estas instituciones sí optaron, no obstante, por incluir una advertencia a los pacientes y un protocolo de actuación claro para los médicos.

¿Qué efectos secundarios provoca?

Los primeros ensayos humanos de la vacuna de Janssen comenzaron el pasado verano en Estados Unidos y Bélgica con un número limitado de voluntarios para testar su seguridad y su eficacia. En septiembre, empezó otro, con más de 44.000 personas mayores de edad, en una docena de países. Estas pruebas no detectaron ningún efecto secundario de especial gravedad y los que surgieron desaparecieron, por lo general, unos días tras el pinchazo. Los más comunes fueron leves, como dolor en el lugar del pinchazo y de cabeza, cansancio, fiebre, náuseas y escalofríos. Solo cuando comenzó a inocularse a la población general aparecieron los coágulos.

Casos concretos

Como excepciones sonadas al protocolo de Sanidad, destacan la vacunación de algunos de los jugadores de la selección española de fútbol antes de disputar la Eurocopa. Tras el positivo del capitán del combinado nacional, Sergio Busquets, la Federación, en colaboración con Sanidad, procedió a administrar el preparado contra la COVID-19 a los deportistas. Así, los que se habían infectado con anterioridad recibieron Pfizer y a quienes no se habían contagiado previamente se les inoculó Janssen.

Más recientemente, este mismo miércoles, la plantilla del Elche Club de Fútbol se vacunó este miércoles con la monodosis de Janssen.

Características generales

A diferencia de las de Pfizer y de Moderna -vacunas de ARN mensajero-, la de Janssen se basa en un vector de adenovirus del resfriado común humano y se administra por vía intramuscular. Además, a diferencia del resto de los preparados contra la COVID-19 autorizados, requiere de una sola dosis para inducir la inmunidad del 67% prometida en el prospecto y puede conservarse a una temperatura de entre 2 y 8 grados centígrados durante tres meses, lo que facilita el transporte.

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