Un hombre infectado por una tenia sufre convulsiones mientras dormía: estos son los peligros de la cisticercosis

La tenia es un gusano plano o platelminto que parasita a los humanos y otros mamíferos.
La tenia es un gusano plano o platelminto que parasita a los humanos y otros mamíferos.
©[tussik13 de Getty Images] a través de Canva.com.

La tenia, o lombriz solitaria, es un parásito intestinal bien conocido entre otras cosas por su impresionante tamaño (puede llegar a alcanzar los 15 metros de longitud). Lo que a menudo se pasa por alto es que, en sus diversas fases de desarrollo, este organismo puede atacar otros sistemas y órganos de nuestro cuerpo, como el cerebro.

Esto es lo que le sucedió hace tres años a un hombre de 38 años de Boston (Massachussetts, EEUU) que, pese a no haber mostrado ningún síntoma previamente, comenzó a sufrir violentas convulsiones una noche mientras dormía profundamente.

Convulsiones y ánimo alterado

Así recoge los hechos un reporte de caso publicado en el medio científico The New England Journal of Medicine, que explica que la mujer del paciente llamó a la policía cuando éste cayó de la cama y comenzó a 'agitarse' una noche hacia las cuatro de la mañana.

Cuando los agentes llegaron al domicilio del matrimonio, encontraron al hombre "confuso, hablando sin sentido, desorientado y combativo", y al parecer se resistió activamente a entrar en la ambulancia.

Al establecer el perfil del enfermo, los investigadores señalan que el hombre, que había emigrado 20 años antes desde un área rural de Guatemala, no tenía ningún problema importante previo de salud, no tomaba ninguna medicación, raramente consumía alcohol, no fumaba ni consumía ninguna sustancia ilegal; y tampoco tenía antecedentes familiares de convulsiones.

Un escáner cerebral reveló el problema que le estaba afectando: una forma de infección por la tenia porcina llamada cisticercosis y consistente en la invasión del cerebro y otros tejidos por los quistes larvarios del parásito, responsable del estado de conciencia alterado y de las crisis convulsivas que estaba sufriendo el paciente.

Qué es la neurocisticercosis

Cuando la cisticercosis afecta al cerebro, recibe la denominación específica de neurocisticercosis. Como ya hemos señalado, se produce por la invasión del tejido cerebral por quistes larvarios (un receptáculo cerrado que contiene los huevos del parásito).

Se trata de un problema común en los países en vías de desarrollo, y especialmente en Latinoamérica, donde constituye una de las principales causas de crisis convulsivas en las personas adultas. Sin embargo, también sucede en los países desarrollados: por ejemplo, en Estados Unidos las hospitalizaciones por este motivo rondan las 1.000 cada año.

Típicamente, la cisticercosis se contrae por la ingesta de de huevos de tenia presentes en las heces de las personas infectadas (normalmente, a través de alimentos contaminados o por una pobre higiene de manos de una persona afectada). Esto no tiene que resultar necesariamente en cisticercosis, sino que puede también provocar teniasis (la infección más conocida del trato digestivo por la tenia adulta).

Los síntomas de la cisticercosis, que pueden estar ausentes durante meses o años, aparecen cuando los quistes comienzan a morir, momento en el que se produce una inflamación intensa del tejido que los rodea. Dependen en buena medida de la parte del cuerpo afectada; por ejemplo, es posible que se formen bultos subcutáneos (si se sitúan en la piel), que aparezca visión borrosa o desprendimiento de retina (cuando afectan al ojo), o que se produzca cefalea y convulsiones (cuando invaden el sistema nervioso).

El tratamiento habitual es con antiparasitarios de amplio espectro (como el praziquantel o el albendazol) y, si hay afectación del sistema nervioso, es posible añadir a la ecuación medicamentos anticonvulsivos. Así se trató al paciente, como detallan los autores del artículo, y gracias a esta estrategia no ha vuelto a sufrir convulsiones.

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