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"Quiero transmitir a los adolescentes que se sienten atrapados en sus mentes que aprender a pedir ayuda es fundamental"

Desde el momento en que se lo contamos, hay que estar atentos a la salud mental de los niños
Los comportamientos suicidas entre los jóvenes han aumentado hasta un 59% desde 2019.
Mark Filter / Pixabay

Que la salud mental de niños y adolescentes se ha deteriorado en los últimos años es una realidad. Solo en España, según datos aportados este 2022 por el Grupo de Trabajo Multidisciplinar sobre Salud Mental en la Infancia y Adolescencia - formado por Sociedad de Psiquiatría Infantil (SPI), dependiente de la Asociación Española de Pediatría; la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas (SEUP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap)- la pandemia ha provocado un aumento de hasta el 47% en los trastornos de salud mental de los menores.

Si antes de la pandemia ya se estimaba que en torno al 10% de los niños y al 20% de los adolescentes sufría trastornos mentales, con consecuencias que se pueden prolongar a lo largo de toda su vida, en la actualidad, los adolescentes presentan más ansiedad, síntomas depresivos, los diagnósticos de TDAH se han multiplicado por tres o cuatro desde 2019, y los comportamientos suicidas han aumentado hasta un 59%.

Por todo ello, un libro como Las palabras que nos guardamos (SM, 2022), que acaba de editarse en España y aborda los problemas de salud mental a los que se enfrentan los jóvenes, llega en un momento en el que la preocupación está más viva que nunca.

Su autora, la norteamericana Erin Stewart, cuenta que su deseo era “escribir un libro sobre adolescentes que se sienten atrapados en sus propias mentes” y transmitirles el mensaje de que aprender a pedir ayuda es fundamental porque "nadie puede pasar solo por la ansiedad, la depresión o cualquier problema de salud mental”.

La novela, a la venta desde el pasado 15 de septiembre, narra la historia de Lily, una joven cuya hermana mayor ha intentado suicidarse hace unos meses y que lidia al mismo tiempo con sus propios sentimientos, ya que comienza a experimentar ataques de pánico y espirales de pensamiento negativo.

“Pienso que cuando un hermano tiene dificultades, el otro hermano siente la presión de ser más perfecto. Lily definitivamente siente esta presión, siente que no puede pedir ayuda porque su familia ya está tensa por los problemas de su hermana. Pero Lily se da cuenta de que ella también se merece ayuda y que guardárselo todo dentro solo empeora las cosas”, explica la autora.

La autora Erin Stewart.
La autora Erin Stewart.
CORTESÍA SM.

Para Stewart era fundamental provocar una reacción entre sus jóvenes y no tan jóvenes lectores para que reconozcan que es necesario hablar de manera abierta sobre los problemas de salud mental. “Nadie puede pasar solo por la ansiedad, la depresión o cualquier problema de salud mental. Con demasiada frecuencia nos guardamos todo dentro para que nos vean perfectos desde el exterior. Cuanto más hablamos de los problemas que tenemos, más nos damos cuenta de que casi todos los demás también los tienen. Saber que no estamos solos hace que el viaje parezca menos oscuro y menos desalentador. También nos ayuda a darnos cuenta de que no necesitamos que nos arreglen porque no estamos rotos. Simplemente somos humanos”, profundiza.

La historia de Stewart nace de su propia experiencia personal, ya que durante años ella misma ha estado luchando contra distintas formas de ansiedad. “Una que siempre ha sido constante es la ansiedad causada por el perfeccionismo, que me recuerda que no soy suficientemente buena”, explica. “Los pensamientos intrusivos y negativos han sido una banda sonora de fondo durante gran parte de mi vida. Cuando era adolescente, no hablábamos de la ansiedad como ahora, así que pensé que solo era un problema mío. Ahora entiendo que mis problemas de salud mental son parte de mí, pero no me definen. Puede que no me guste esa parte de mí misma, pero tampoco tengo que dejar que alimente el odio hacia mí”.

Todo ello fue lo que le animó a compartir sus vivencias con los jóvenes de la actualidad: “Quería escribir un libro que resonara en adolescentes como yo, que no saben a dónde acudir pero que se sienten atrapados por sus propias mentes. Quiero que sepan que son dignos de ser amados exactamente por lo que son. Que sus luchas tampoco los definen y merecen ayuda”.

Otro aspecto fundamental de la novela es el papel del arte en beneficio de la salud mental. “Escribir este libro fue muy difícil para mí porque me tuve que enfrentar muchas ansiedades y problemas con los que he estado viviendo, pero que no tuve en cuenta durante muchos años. Al mismo tiempo, también fue catártico y maravilloso poder ver quién soy y reconocer públicamente mi ansiedad. Siento que es liberador y empoderador. Utilizar el arte o la escritura para compartir tu historia es una excelente manera de procesar un trauma, pero también de hacerles saber a los demás que no están solos. Así que: ¡cuenta tu historia!”, concluye.

Stewart, que realiza con regularidad visitas a colegios para hablar de su experiencia, confirma que la ansiedad es muy común entre los adolescentes y que "aunque hemos logrado grandes avances para desestigmatizarla, tenemos mucho más trabajo por hacer".

Portada de 'Las palabras que nos guardamos', de Erin Stewart.
Portada de 'Las palabras que nos guardamos', de Erin Stewart.
CORTESÍA SM.
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